No nos liberamos de una cosa
evitándola, sino solamente
atravesándola.
C. P. 22 de setiembre de l945.
Diario.
Del latín recordis
Él nos leía a Pascoli en la luz
de la mañana y hablaba de las tardes
aquellas del otoño, los perros oliendo
entre las setas, cuando iba con su padre
a buscar trufas. Ella sabía de memoria
la vida de él. Él nombraba la guerra,
los años escapando, el abrazo
de Paolo y Etiopía. Ella escondía
bajo el plato las cartas que llegaban,
y les sabía los nombres a los primos
lejanos. A veces en las tardes
recientes del otoño, ella recuerda
a Pascoli y un pueblo que no ha visto:
hay un niño con su padre y unos perros,
y hay un hombre que se larga por los techos,
y un amigo, y es otoño,
y es la guerra.
Para María Cleofé Boglio.
© María Teresa Andruetto
Y es la guerra...
ResponderEliminarY es la tristeza.
ResponderEliminarGran poema.
Abrazo,
Alicia Márquez
seguirà vigente el poema, asì como las guerras.
ResponderEliminarAnahì Duzevich Bezoz
Les sabía los nombres…hermosa forma de decir!Gracias!Graciela Corrao
ResponderEliminarÉl nombraba la guerra...
ResponderEliminarGracias Tere Andruetto querida y admirada siempre.
Mujer necesaria.
Tere, siempre inmensamente necesaria. ♥️🌱
ResponderEliminarPotente poema.Cariños
ResponderEliminarGracias por este poema!
ResponderEliminarPreciosa obra. Excelente poeta!!!
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