Profecía
Del día en que caía
el globo del espacio,
del silencio hecho muerte
impenetrable. Era:
un hueco vacío, como el ombligo de dios.
Jirones de rayos luminosos
descendían cuando el cielo
velaba la costa del río
escamada y dolorida.
En la luna se observaban
extranjeros movimientos,
del sonido hecho carne
impenetrable. Era:
un gran incendio, como todo buen poema.
© Alejandra Méndez
No hay comentarios:
Publicar un comentario