Quizás el gato
antes de ser tocado
y la mujer antes de ser vista
decidieron
huir
vos y yo hicimos lo mismo
hace tanto tiempo
que estaba perdido en la memoria
pero hoy
una ráfaga en el desayuno
nos recordó:
hubiese sido encantador seguir huyendo.
© Inés Legarreta

Magnífico Inés.
ResponderEliminarMuy logrado tu poema.
Saludo desde Córdoba
Un encanto de texto !!!
ResponderEliminarHermoso poema, querida Inés. Un abrazo. Zulma Zubillaga.
ResponderEliminarMagnífico Inés Legarreta!! El encanto de la fuga compartida!!
ResponderEliminarCon ese sutil encanto de tu poesía... Pauli
ResponderEliminartu poesía tiene la elegancia de los gatos, precioso!
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