Sin olfato casi. Ciegos
sus ojos miran la pared
en penitencia o en pena
de espalda al mundo
se va muriendo
perro del cielo bola peluda
nube y bendición en los días
tristes del 2007
encerrado en su soledad perruna
se va muriendo
ladrido escandaloso
la audacia de entrometerse sin tapujos
perro alma y perro duelo
de mis hijos parte cada día. Y yo
yo no puedo no morir un poco
-no es melancolía ni el dolor
devastado de quien pierde
a su mascota-
No es eso.
Anda rondando la muerte
se huele cerquita y yo espío
enojada limpio olores
culposa miro si respira
un túnel a ninguna parte este vértigo
este miedo.
© Celina Feuerstein
😥😔💔
ResponderEliminarGraciela Elvira 🩷🥲
EliminarBELLO POEMA
ResponderEliminarOhuanta querida gracias 😍
EliminarUh, Celina. Me está pasando lo mismo con mi perrita,Simona. Sí, es exactamente como vos decís en tu poema. Espiamos la muerte, limpiamos, estamos tristes y nos enojamos.
ResponderEliminarAbrazo,
Alicia Márquez
Hermoso homenaje a quien es compañía incondicional, puro amor desinteresado. Bea Belfiore
ResponderEliminarFuerte y real. Llega hasta el alma. Cuando se fue mi perrita se llevó parte del corazón. Desgarra.
ResponderEliminarMi respeto y abrazo 🙏❤️
Cristian Jesús Gentile