¡Antígona vive!
Desde la oscuridad de tantas noches,
he cargado mis cadáveres hasta el amanecer.
Poco queda de ellos:
Apenas unos huesos,
unas carnes resecas,
antiguos ríos tormentosos.
¡Por sus odios y amores los entierro!
Y que la tierra guarde vuestra muerte.
¡Por sus vidas amadas los entierro!
Y que la tierra guarde vuestra vida.
Por esta vida mía que clama ser vivida,
los entierro amados míos.
No hay tumba para mí.
He vencido a la muerte.
© Alejandra Torres Rovira
Fuerte poema celebrante Alejandra.
ResponderEliminarA vencer! A vivir!
Saludo desde Córdoba
Enorme poema. Olga Liliana Reinoso
ResponderEliminarAsí es!!! Como Antígona, pese a todo y pese a quien pese hay que seguir viviendo, como sea.
ResponderEliminarBello y profundo poema.
Abrazo,
Alicia Márquez