Barbas en remojo
Las barbas de tu vecino
embobadas ante la sibila de Delfos
la Musmé, la enjoyada y luminosa Susana
Las barbas de los choclos
las barbas florecidas
las barbas de las máscaras
vigilantes ante las majas en el balcón
la dama del unicornio
y las costureritas vigiladas de Pedro Longhi
Las barbas de los expedientes
las barbas en bares decimonónicos
poseídas ante Ío poseída por la nube
y la muchacha de los bulevares del desnudo rojo de formas
encerradas
Las barbas no sólo bárbaras sino cruciales
y las barbas epigramáticas
expectantes ante Marcelle Lender bailando el bolero de
Chilpéric
la Venus y las nueve ninfas que danzan en el parnaso de
Andrés Mantegna
y la troupe de mademoiselle Eglantine en franco cancán
Las barbas del barbero
a por las barbas
las blancas barbas
y las meretrices del salón de la rue des Moulins.
© Rolando Revagliatti
Muy agradecido, Gustavo querido. Estoy en Pinamar, de vacaciones. A mi regreso, difundire en fb. Gran abrazo.
ResponderEliminarSiempre lúdico y sorprendente!
ResponderEliminarGran artífice Rolando!
Abrazo grande desde Cordoba
Gratificado, desde luego, querido Alfredo, por tu comentario, te envío un abrazo.
ResponderEliminar¡Por las barbas de Neptuno! jaa Me encantó lo lúdico y simpático de este poema, Rolando. Sabré, aunque por suerte no tengo jaaa, poner mis barbas a remojar.
ResponderEliminarInteresante y divertido. Pauli
ResponderEliminarGracias, Sandra Pien y Pauli, por sus comentarios. Gran saludo de un recién venido de sus vacaciones.
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