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16/2/26

Poema de Carlos Battilana

  


Frutillas silvestres

 

Cuando se van muriendo

los seres indestructibles

los que no podían morir

y casi sin darte cuenta

vas quedando

en primera fila

en la línea de flotación

 

cuando

en ese instante

-sin que sea una fecha precisa

ni un día determinado-

las horas lentísimas el grito vacío

el encuentro con tus hermanos

en una cena semestral

-ese presente sin reemplazo-

allí

ahí

vas intuyendo la noción espesa

de dios

la noción sin límite

de lo que se va

para siempre, allí, en ese instante largo

que puede llevar unos meses

unos años

y vas ingresando

con tu primera persona

a la primera

línea

de batalla, carne de cañón

de los últimos momentos

sin precisar cómo, de qué modo

recordarás las frutillas silvestres

el olor preciso detrás del verano

el sol levísimo

los seres queridos

hundiéndose

como en un pozo, allí, ahí, saludarás

al canto minúsculo del pájaro

su presunta alegría

la hilera de árboles, la ciudad

que no sabrá

de la disolución el silencio

de tu paso fugaz

de eso

que fue todo, y más, un poco más

una travesía

por la irrepetible extensión.

 

© Carlos Battilana

9 comentarios:

  1. sí. " una travesía por la irrepetible extensión" belísimo poema que lo dice todo. susana zazzetti

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  2. Alto poema Carlos, de excelencia, profundo sentir existencial.
    Abrazo grande desde Córdoba

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  3. Desde su título -con un eco de Igmar Bergman- huye y se subraya la fugacidad del tiempo en tu logradísimo poema.

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  4. Gran poema! Me pegó en lo más sensible ... Gracias!
    Aura Re

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  5. Las imágenes me emocionaron!! Cristina Noguera

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  6. Hermoso y conmovedor tu poema, Carlos. Estremece con la fuerza de lo inexorable.
    Gracias!

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  7. Conmovedor poema!! Muy hermoso Carlos, Gracias!

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