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5/1/26

Poema de Eugenia Cabral

 

Llueve.        Llueve.       Llueve.

Llueve.           Llueve.       Llueve.

Llueve.           Llueve.       Llueve.

 

El adagio de Albinoni provoca llorar

de otra melancolía  -análoga, pero tosca -.

Desconcentrada angustia de cejas muy depiladas.

 

Pero llueve, llueve.

Pero llueve sobre el cráneo

de esta mujer que escribe

y no le importa cómo escribe.

Ella hubiera deseado ser sutil y formalista,

no arrancar en esos tonos a lo Almafuerte;

pero vuelve,

enfrenta sombras ominosas y gruñidos

de electrodomésticos anticuados

que la sobresaltan.

 

¡Y los gatos hacen mucho ruido

sobre el techo de zinc!                                                                    

   

© Eugenia Cabral


3 comentarios:

  1. Genial manejo del lenguaje Eugenia
    Abrazo grande

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  2. ME ENCANTÓ, EUGENIA! un placer leerte.

    Claudia

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  3. Con la melancolîa de la lluvia. Palabras repetidas como gotas de lluvia. Pauli

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