El agua de la lluvia curiosea
se asoma y come
las baldosas de la cocina.
La tribu practica un arte solidario
juntamos los trapos empapados,
escurrimos su secreto entre las cañerías.
Ritmo mecánico y organizado
entre chancletazos húmedos que corren
cada uno conoce su puesto
en esta danza que le celebramos a la lluvia.
© Eliana Amschlinger

Buen poema.
ResponderEliminarEl verso final logrado.
Ana Romano
Esta danza que le celebramos a la lluvia... Hermoso!!
ResponderEliminarCómo juega esa lluvia con las palabras, me gustó. Le has dado a cada verso su riqueza.
ResponderEliminarSaludos cordiales
Cristian Jesús Gentile