Qué es este alarido hoy. Tan triste
y gutural tu grito. Una sirena
desencajada truena
en mi cuerpo. Qué del silencio
de tu vejez perruna. Volvés te vas
justo ahora y
no encuentro las palabras
vos
¿sabés?
Te vas no pensé
en la culpa no hay
manera de zafar
perdón viejo Max
perdón
qué difícil
esto.
© Celina Feuerstein

Precioso, como toda la poesía de Celina
ResponderEliminarBello poema... la despedida que no sorprende, pero duele...
ResponderEliminar