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10/11/25

Poema de Blanca Correa

 


El ropero


Chilla la madera y da un mordisco.

Dice que ya no va más

este juego de abrir y cerrar la puerta.

Que el reloj del abuelo

ya no está 

y que la puerta cae

y nadie se hace cargo.

 

Dice que el peso del espejo la venció

que ahí quedaron los rastros.

Quedó incrustada la historia.

Ahí

A veces aparecen,

desaparecen,

los rostros conocidos y desconocidos  

descoloridos.

Imágenes que deambulan

sin margen.

 

Siente que la llave ya no encaja

que está vencida, dolida.

Y que la puerta otra vez

no abre.

 

© Blanca Correa

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