DULCE DE ESTRELLAS
A Antinisca
Aquella mañana
abrimos el último frasco
del dulce casero de ciruelas.
Con pan y manteca
el desayuno
se completó perfecto.
Comerlo
fue recordar
al ciruelo del patio
muerto hacía varios veranos.
(Se sabe que por las noches
aun vemos titilar estrellas
que ya no existen).
Aquella mañana
saboreamos
el intenso y colorido manjar.
Sentimos
la textura suave y jugosa
de las ciruelas
que alguna vez
brillaron en el patio.
Aquella mañana
untada sobre nuestros sueños
los frutos rojizos del recuerdo
se habían transformado
por un juego de palabras
en un delicioso dulce de estrellas.
© Marcelo Fagiano

Tu poema me llevó al tiempo en que en la casa de la abuela untábamos el pan de los sueños con ese delicioso dulce de estrellas y ciruelas... Gracias, abrazo grande. Alfredo Lemon
ResponderEliminarQué belleza de poema..qué precioso recorrido por la nostalgia del ciruelo y esa sostenida querencia de beber de la estrellas. ♥️🦋
ResponderEliminarQue analogía exquisita entre el ciruelo y las estrellas!!!! Originalidad entre lo cotidiano poeta!!!! Gracias!
ResponderEliminarSonia Rabinovich
Volver siempre una y otra vez es el ejercicio que nos salva y se hace poema. Belleza, Marcelo gracias✨
ResponderEliminarBello y nostálgico y una cálida manera de entrelazar frutos, memorias y estrellas
ResponderEliminarUn poema homenaje a la nobleza y generosidad de un ciruelo que sigue vivo aún sin estarlo, pues se ha enraizado en la nostálgica y cálida memoria de lo cotidiano.
ResponderEliminarJuany Rojas
Aún saboreo esas ciruelas
ResponderEliminarSencillez y profundidad algo tan difícil de encontrar. Ahí están, en ese poema. Gracias¡
ResponderEliminarHermoso poema , la memoria del tiempo feliz de las pequeñas cosas
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