PLEGARIA
Padre Nuestro
que estás en el silencio
de los árboles antiguos
en el asombro de la semilla
y sus consecuencias.
No permitas bendecir las guerras
ni la gloria de los hipócritas.
Señor Nuestro
que estás en el pan compartido
ceremonial de la alegría
que hueles a greda universal
y nos contienes
santifica la espalda de mi hermano obrero
bendice el sudor sagrado de los campesinos.
Padre nuestro
Gracias por escuchar
y perdonar mis inviernos
y la hojarasca
y la resina que no pudo arder.
Padre Nuestro
de manos abiertas
protégenos de los opulentos
y de la codicia que profesan.
Padre Único
no nos permitas olvidar
a nuestros muertos
a nuestros indigentes
líbranos de todas las mezquindades
y evítanos caer en el egoísmo
que a diario practicamos.
Amén.
© Reynaldo Farías
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Magnífica tu plegaria personal Reynaldo. Bendiciones! Alfredo Lemon
ResponderEliminarAmén, que así sea este poema. Abrazo al autor
ResponderEliminarmuy muy sentido tu poema. que así sea. susana zazzewtti.
ResponderEliminarExcelente y conmovedor poema . Que así sea querido amigo
ResponderEliminarLeonor Mauvecin
Excelente plegariapoema!!
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