MATRACAS
Algunos poetas beben el vino de la
abundancia. Su origen nada importa. Adoran la pestilencia del mercado. Hacen
del mundo su hogar y le dan vueltas y vueltas… La existencia del ser es un
territorio dramático de donde aferrarse y lo sufren para las cámaras. Usan la
máscara adecuada para cada situación que lo amerite. Descreen de la política.
De la historia. De la filosofía. De su país. Del pensar que no sea “el pensar”.
Nada saben del saber. Son eso, hacedores de hojalatas y mascarillas. Poetas
matracas, hacen un carnaval de sus pedos. Existenciales y profundos.
© José María Pallaoro
Existen los que cantan a la muerte, los que curan sus desgracias, al menos por un ratito; los que envanecen al sol y pintan la tristeza de violeta.
ResponderEliminarPor suerte existen de todos los colores.
Lindo poema, poeta.
Ironía y virtuosismo en tus palabras ciertas. Saludo desde Córdoba, Alfredo Lemon
ResponderEliminarGracias Soledad, gracias Alfredo.
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