Llegó el otoño
Llegó el otoño
como hojas muertas
languidecen mis ojos
esperando el invierno.
Ya nada será igual
las risas y los besos
nadarán en el vano intento
de sobrevivir al tiempo.
Arrugadas mis manos
tratarán de atrapar la arena
que cae poco a poco
del reloj inmisericorde.
Apenas ya quedan
unos susurros de niños
jugando en la tierra
que acogerá mi cuerpo.
© Amelia Prieto
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