
En el sesgo de la vida
los crepúsculos de abril
urden el tiempo de las mutaciones.
Quiero lamer
tus cálidos ritmos bermejos
encender tus huellas
en las piedras
palpar tu cuerpo
en una flor silvestre
oir empalidecer la luz
en las palmas de tus manos.
Rescatar el ángel de la tarde
para vivir lo vivido
y poseer lo que no tengo.
© Anny Guerrini
simplemente hermoso y contundente...
ResponderEliminarsaludos
Shirley V.
Poema escrito tal vez desde la ausencia en un ocaso que, para el día siguiente, quiere tenerlo todo.
ResponderEliminarApasionado, posesivo en todas sus vértebras.Hermosa sonoridad.
Saludos
Isabel Llorca Bosco
Pasión deseo luz
ResponderEliminardesde graciela abrazo
LA PASION RESTITUIDA EN EL RECUERDO DE UN INSTANTE QUE FUE O QUE SE ANHELA, CON CARIÑO MARIA LUISA MARQUEZ
ResponderEliminarPoema en donde el deseo enciende su huella. Me encantaron el ritmo y las metáforas (y/o imágenes).
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Jorge Luis Estrella
HERMOSO POEMA SENSUAL Y TIERNO
ResponderEliminarDONDE LA BELLEZA DEL AMOR LO CORONA
ME ENCANTÓ LEER ESTE POEMA ENCENDIDO
CON TANTA HUELLA!
LIDIACC.
Hermoso poema, Anny, misterioso y profundo.
ResponderEliminarAbrazos,
Alejandra