Solitario
Estoy en el umbral esperando.
Solo.
Cada gota que cae es una porción de soledad
que intenta salvarse y salvar la humedad de la pradera.
Estoy en el desván esperando.
Solo.
Recorro los utensilios que manejara mi
devoción al amor y se desploma una cuchara en el estruendo de los glaciares.
Estoy en posesión de la oscuridad.
Solo.
Llegan los eruditos con sus gafas doradas y
el gesto adusto de una plaza que ha disecado sus helechos por salvar la vida de
las hormigas.
Estoy en la apoyatura sutil de una nota
musical.
Solo.
El parque de las diversiones se ha puesto
tendones de óxido y canta el acero su chirriar de muerte. Los columpios no
poseen alas.
Estoy mirando el retrato de mi retrato.
Solo.
Por las tardes recuerdo nombres que por la
mañana olvido. Dejo atrás la merienda de confituras atroces y el tóxico
vertedero de los abrazos. Siempre mentimos pues la mentira nos hace invisibles.
Estoy mirando el ataúd de las palabras.
Solo.
Las hogueras del pensamiento distraen la
función del viento. El fuego destruye lo que hemos perdido, los besos humanos
eran el ritmo latente de la vida. Hoy la vida ha perdido su latir.
Estoy sentado bajo el techo de mis actos.
Solo.
Me agrada saber que luego de tantos
caminos, de tantas luces, de tantas regiones exploradas e inexploradas puedo
sentarme a observar mis actos. Aún me subleva la misma inquietud adolescente.
No abandoné ni lo haré mis convicciones, mis arrebatos, no poseo verdad pues si
lo lograra, moriría de tristeza. Me sostiene la incertidumbre. Lo desconocido.
Lo que no tendré ya lo tuve. En mis precisiones la brújula se disloca buscando
un refugio detrás de las mesas en donde nuestra casa era desaparecer de la
vista humana.
Solo.
© Víctor Hugo Valledor

Bravío!
ResponderEliminarMe encantó!
Saludos desde Córdoba
...sentada bajo el techo de mis actos. Sola. Tremendo poema! Abrazos litorales poeta!
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