Una mujer de negro recorre los caminos,
intenta buscar las patatas plantadas en la muerte, con el abono caliente de los
cuerpos en descomposición. Una mujer de negro que a veces vuelve y a veces no.
Canta canciones, se encorva, se recrea en las cocinas de la escasez, donde la
tierra es negra como los ojos de los cuervos. Canta ahí en la memoria de
quienes lo saben, todavía canta aquí tras los cristales del tiempo de las
ruinas.
© Luis Luna
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Gracias Luis por la intensa luz de la hermosa oscuridad de tu poema
ResponderEliminarPoema como de posguerra y memoria. Oscuridad y luz. Hambre y resistencia. Intenso. Griselda Rulfo
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