Los huesos de mis piernas igual a
estalactitas soportando el peso de los siglos
los petroglifos de la edad de piedra las
sinrazones del volcán bullendo
los huesos de mis manos el carpo el
metacarpo que se esfuman como un pequeño soplo de la nada el aferrarse a todo
lo que viene y a colgarse del agua del pasado
los huesos que flamean en la bandera que el
pirata retuerce en las espadas
la cimitarra que se curva lo mismo que la
muerte cuando penetra los arcanos guanos
los huesos que sostienen desde siglos el
cuerpo del hijo resecado en la cruz por los traidores
las fibras de sus brazos que parecen las
cuerdas de un laúd desafinado
los huesos de gritar
la calavera que Shakespeare amenaza matar
la risa arqueada de un hablar sin dientes para que la palabra sea un erizo en
llamas
estos huesos sin sal este esqueleto la
brújula en desuso de un dios enfermo y solo
el fémur que me pesa como un agua penosa
los dedos de matar y señalar al otro
al reo que espera la soga el pozo en donde
se suicidan espantapájaros
cada vértebra siento como un latido simple
la fosa en la que el músculo abisma sus
ponientes los caballos que arrastran un cortejo de niñas hacia la misma muerte
del amor y el marjal
los huesos
penetrando la tumba de mi padre
que no ríe ni baila ni alimenta ni sacude
ni sangra bajo la misma lluvia
donde el verdugo duerme
este esqueleto seco con las tibias cruzadas
sobre un fondo de muerte
© Hugo Francisco
Rivella

Tremendo, Hugo!
ResponderEliminarAbrazo,
Alicia Márquez
magistral. susana zazzetti
ResponderEliminarPoeta inagotable Hugo Francisco Rivella...
ResponderEliminarAbrazo grande!