Traías un fuentón repleto
de corazones dulces
damascos decías
con la voz contenida de agua.
Los lavabas uno a uno mientras
los partías a la mitad
y los carozos,
formaban una torre
al lado
de nuestras manos
húmedas.
Algunos se deshacían
antes de partirlos
en la boca.
© Mauricio Giulietti

Hermoso poema, que dice todo en la imagen, la escena
ResponderEliminarQué poema tan sensual, esas imágenes. Bravo
ResponderEliminarExcelene poema Mauricio. Tu voz lírica, interior, revela el paisaje exterior.. Destaco "damascos decías/con la voz contenida de agua". Maravillosos versos. Bravo!!
ResponderEliminarExcelente poema Mauricio. Tu voz lírica, interior, refleja el paisaje exterior. Destaco "damas decías/con la oz contenida de agua", Bravo!!
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