Sin ella
duele el costado
y echa raíces el pulmón y la vertiente,
crece un manto de verdes en la roca sumisa.
Hay cristales en el seno del cieno
hay una calma ensordecedora,
hay presagios.
Ante sus ojos crece el cúmulo,
acurrucada y sin resguardo
frágil espera.
© Mariel Monente
Imagen extraída del libro de la autora

Este poema, silencioso como el agua alrededor de la roca.
ResponderEliminarY sin embargo, grita y sospecha.
Abrazo,
Alicia Márquez