NÁCAR DE SAL
Lleva todo un océano
en sus ojos abiertos,
insomnio que interpela
a las tinieblas,
temblor cubierto de acertijos
donde la noche trafica
perlas y dátiles en sal.
Hoy rezan pescadores
sobre sus pestañas
buscando indulgencia.
Ella arrastrará el perdón
con su cola de pez,
en lo profundo
ya no son turbias las aguas.
© Mirian Brousse

Maravilloso y con una justa ilustración! Gracias!
ResponderEliminarSaludo desde Córdoba
Muchas gracias Alfredo por tu devolución! Abrazo
ResponderEliminarPoema e ilustración geniales.
ResponderEliminarAbrazo Miriam!!
Stella Maris Soria
Muchas gracias Stella! Abrazo fuerte 😘
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