HIPOTONÍA
Mi equilibrio
es el de las olas moribundas,
tanto estrépito acallado
en el último lecho de polvo.
Mi equilibrio se mantiene
si no me inmoviliza
el miedo a derrumbarme
del otro lado del muro.
Mi equilibrio, casi tan bajo
cómo mi cuerpo, que empiezo a extender
en la respiración de la mañana;
se quiebra por un ruido,
por la vida salvaje,
por la despedida del amor.
Mi equilibrio es la escalera
desnuda, sin apoyo
con los pasos en riesgo
a punto de precipitarme.
Mi equilibrio
es un convento sin oración
donde nadie sabe
por qué sigue ahí.
Mi equilibrio,
erguido entre los zócalos,
cada tanto cae
desde lo alto del deseo.
© Isabel Llorca Bosco
.jpg)
Querida Isa, qué poema tan hondo y tan bello. Me conmovió mucho esa imagen del equilibrio frágil, sostenido entre el miedo, el deseo, la vida y la despedida. Hay una enorme lucidez en tus palabras y una fuerza muy tuya, incluso cuando hablás de caer. Gracias por compartir algo tan íntimo y tan verdadero. Un abrazo con muchísimo cariño. Dolores Pombo
ResponderEliminarMil gracias, Dolorcita, por este comentario de tanta comprensión y cariño. Espero verte después de que termine la era del fútbol. Un abrazo. Isabel Llorca Bosco
ResponderEliminar