Declive
Por el ojo de la cerradura vemos
cómo deja la palangana en el suelo: tiene
agua. Ahora
no se ve. Hasta que levanta la mano
blanca, la misma con que la prisionera
(jovencita
en Siberia) llevaba maderos hacia el barco.
¿Y las niñas? en la escuela
atrás de la vía.
Tiene una gillette y el ojo apoyado en la
cerradura mira
su negra axila de abeja-madre. Arrasa. Algo se
corre.
En el encuadre, un ojo mira al otro.
Si me estiro veo
la palangana (llena) de estrellas y abedules
también blancos: habría nevado.
(El hermano, sobre la nieve, corre
a la muchachita y ahora los ojos ya no ven.)
Atrás de la vía:
campanas.
Va a salir. Hay que correrse. Abre la puerta y
desparrama
el agua (turbia) al gallinero. Nubes la
alejan, hacen pasillos
hasta que tiende más ropa en puntas de pie.
Los brazos en alto. Abrocha.
¿Cómo hallar ahí dónde posarse?
© Susana Szwarc
.jpg)
¡Excelente, querida Susana!...
ResponderEliminarMuy buen poema Susana! Un placer leerte siempre.
ResponderEliminarBelleza
ResponderEliminarBellísimo y sentido! ♥
ResponderEliminarPrecioso poema! Gracias por tu palabra poeta querida! Abrazos litorales.
ResponderEliminarEs bellísimo !!!
ResponderEliminarMuchas gracias a cada una, a cada uno por sus palabras que dan, que llegan.
ResponderEliminarLeer un poema de Susana es ver lo que no miramos, oir las escenas que las noticias niegan y a la vez estar tan cerca de lo que sucede. Gracias por esta comunidad de poemas/poetas
ResponderEliminar