Lo inesperado
He visto tanto, he caminado tanto;
vi pasar las nubes y no regresar,
oscurecer el cielo y despertar más limpio,
desentendido de la tormenta y el trueno.
Flores, ramos, el olor de la tierra
llegaron cada uno con su sueño intacto,
y luego los vi esfumarse, caer,
sin otra gloria que la de su cumplimiento.
Nada de lo que estuvo presente
duró más que su instante,
ninguna gota fue la última gota,
nadie se apartó nunca definitivamente.
La estación venidera, las golondrinas
después de su viaje, la Rosa
y los versos de Rilke que la retienen,
son lo que está a punto de suceder: lo
inesperado.
© Rafael Felipe
Oteriño

Alto artífice Rafael Felipe Oteriño.
ResponderEliminarEl placer de leer el tono sapiencial de los maestros!
Saludo grande desde Córdoba
Hermoso poema!
ResponderEliminarAnahi Duzevich Bezoz
Bello poema Oteriño!
ResponderEliminarNinguna gota fue la última gota eso y toda tu sabiduría poeta!!! Gracias
ResponderEliminarSonia Rabinovich
Gracias por tu poesía querido y admirado Rafael
ResponderEliminarHermoso. Pauli
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