“ y algo ajeno se toma el alma mía.”
César Vallejo
Entonces
más allá el hombre
casi un punto en la inmensa pequeñez
crea mundos -nadie lo detiene-
ni siquiera pesar un arrebato siquiera
bajo relámpago bajo su luz
ahora yergue la mirada
tenaz la huella casi un puente
hay instintos hay dolor
y el
alma lo sabe
espera levita abre su cuerpo
huérfano
busca amor
¡ay tarde gris!
el hombre se atreve a no ser del olvido
sagas puñal es el poema en sus manos dice
tiembla cruel soplo toma el alma mía
ahora bajo su canto llueve una espesa niebla
la
razón oprime los párpados se niegan
al sueño
la luz
sobre los muros es fría quieta eterna
en la mirada de Dios
hay demasiada nostalgia hay tanta belleza dice
el viento como un rayo traza una línea divide
aguarda el paso del hombre
ahora lento ahora tan solo
porque
hubo tiempo más allá del tiempo
un rumor agita estalla la calma
apenas sostiene su hilo de aire -entre los labios-
dice tres palabras duele tanto silencio
inacabado sopor el verso te nombra
han caído así esperanza rezo
el clamor
asciende
hágase la obediencia por destino
amarga es ahora esta dulce muerte mía
se desliza libre soberana plena
sobre un cuerpo blanco
desgarra
un puñado de vida
como dádiva como alma ajena
© Mauricio Cappiello

Cuando se entrega, la poesía es dádiva del destino y del universo, lluvia en el alma.
ResponderEliminarAsí recibimos tu pulcro y esplendente decir Mauricio.
Abrazo grande desde Córdoba
Qué potente y luminoso este poema. Bravo, poeta.
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