El fin de la
escritura
En un poema no
importan
tus manos
arrugadas
el bienestar de
tu espalda
las varices de
tus piernas.
No interesa si un
rayo de sol
pega en tu hoja
en blanco
ni si la luz de
luna
te envuelve entre
sombras.
Tampoco se define
en tu calidad de
amada
y menos en tu
sufrir de amante.
El poema solo te
implora
que te olvides de
tu historia
te absuelvas de
tus razones
y tropieces en
cada palabra.
Que te pierdas
entre el ruido
y el silencio,
escuchando
atenta la respiración
del mundo,
la exhalación
de tus muertos.
El poema necesita
que te entregues
al dictado de la
escritura.
Ella habla sin
voz,
te da un cuerpo
hecho de carne y
de letras
crea tus sueños y
tus delirios.
Aunque el
lenguaje
insista
en reducirte a nombre
y siempre venza.
© Majo Bozzone
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Majestuoso Majo
ResponderEliminarTu poema atento al respirar del mundo, el transcurrir del tiempo, la dádiva de la escritura...
Saludo desde Córdoba
hermoso poema. Un abrazo Majo
ResponderEliminarMaravilloso, felicitaciones. Soy Irene.
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