Una cebolla cada noche
Por las calles blandas
donde se busca el sueño
pasa mi madre
con su carromato repleto de viejos carteles
de prendas ofrecidas al olvido
A veces es joven
sonríe y despliega sus alas de laurel
lleva una catedral sobre la cabeza
transparente como corona secreta
A veces murmura un canto bajo y envejece
repite frases bordadas en el renglón de la infancia
otras, camina sobre piedras calientes
sobre las piedras vivas del camino
Pasa mi madre cada noche
deshoja una cebolla e inicia la tormenta
y la lluvia cae de sus ojos a mis sueños
como sombra de un sauce
a veces violeta
a veces de un color interminable.
© Silvia Marina Crespo

Muchas gracias Gus, tu generosidad nos ilumina
ResponderEliminarQué bello homenaje!! Tierno, generoso y conmovedor!!
ResponderEliminarExcelente poeta!!*
ResponderEliminarTiernamente bello. Nostálgico y movilizador. Gracias.
ResponderEliminarAbrazo,
Alicia Márquez
Hermoso poema de hondo sentir!
ResponderEliminarMuy bello, Sil!
Patricia Alonso.