He soñado mil veces
con un salto en el tiempo.
He visto extraños desfiles
sobre pasarelas de cristal
en espirales ascendentes.
He tenido sueños concéntricos
(despertaba
y el sueño seguía allí).
Sueños prehistóricos
en busca de algún fuego.
Sueños medievales
tras un cáliz mitológico.
Sueños con enormes Palacios de Justicia,
entre pasillos selváticos.
También hubo casas desconocidas
en un conocido sur
(y en un lago encrespado
y un altillo con libros en desorden).
Y un extraño recital poético
en una suerte de burdel
a cielo abierto.
Y presencias queridas
amor y vino
parpadeos galácticos
cuchillos maquillajes
susurros profecías reflejos
sed sexo caravanas
amenazas intangibles.
Y, claro, esa caída sin fin
(tan propia de los sueños)
que precede al momento
en que los ojos se abren al abismo.
© Daniel Rafalovich
Cuando todo indica esa caída. Muy bueno!
ResponderEliminarEspléndido sueño real maravilloso...
ResponderEliminarSaludo desde Córdoba Daniel
Qué hermoso poema, Daniel, un abrazo
ResponderEliminarme encantó leerte, un abrazo
ResponderEliminarmuy bueno!
ResponderEliminarExcelente, Daniel, me encantó, ese recorrido al q no es ajeno la Historia, y ese cierre contundente!! Felicitaciones!!
ResponderEliminarHermoso poema. Me encantó la enumeración y ese inquietante instante de incertidumbre que se anuncia al final.
ResponderEliminarAna