LA TERNURA BAJABA POR LAS VEREDAS
“Yo no conozco
nada más conmovedor que la vida.”
Raúl González Tunón
Eran las diez, una ternura blanda
descendía de los balcones
la noche resbalaba por las veredas hambrientas.
Los rostros de miel ardían
en esa niñez prematura
de la noche
los ojos estaban
tibios
y los labios exprimieron el beso
hasta el infinito de la noche.
Y apenas eran las diez.
© Anahí Duzevich Bezoz
Tu poema se abre a la vigilia nocturna con ecos del gran González Tuñon
ResponderEliminares lo del título: toda la ternura. muy bello. susana zazzetti
ResponderEliminarGracias por leerme Alfedo!
ResponderEliminarGracias Susana!
ResponderEliminar