El abanico de mi abuela era un páramo
una estela de aire en movimiento
donde el calor se detenía
Mi madre enferma
la radio prendida
mis hermanos tratando de salvarse
a costa de silencios
Cuando mi abuela se iba
la casa se volvía una nube
densa sobre nuestros cuerpos
Entonces apagábamos la luz
y nos disponíamos
a desaparecer.
© Mauricio Giulietti

IMPECABLE FINAL. JUSTO
ResponderEliminar