Hay poemas escritos en madrugadas.
Iridiscentes.
Mórbidos de dicha.
Una mujer desnuda se estira en el lecho
lejos del insomnio,
plena de goce.
En algún jardín lejano
el rocío tiembla sobre un pétalo.
Y ella –la mujer desnuda–
reclinada en su propia pupila
arrulla
el insondable verbo.
© Marita Rodríguez-Cazaux

Excelente Marita. Cómo siempre.
ResponderEliminarSoy Susana CATTANEO.
Hay poemas escritos de madrugada, sí, poemas gozosos, poemas desnudos. Siempre hay poemas, soñados, imaginados, arrullados, dichos en voz baja. Esa es la fortaleza del espíritu, tan odiada por muchos.
ResponderEliminarAbrazo,
Alicia Márquez
Bellísimo poema!! Cada verso, cada estrofa! Enormemente bello!!
ResponderEliminarPrecioso Marita! que belleza y emoción
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