A ella la secunda una bruma de tristeza antigua,
vestida de volados y broderies infantiles, con cierto olor a
lobo.
Una tristeza que se ha peinado con moño
rojo en el cabello oscuro
y un lunar en la frente de niña de tres años.
Los ojitos de entonces miran de reojo
La sorpresa que se acerca
y manchan la cámara.
La niña sonríe a pesar de.
© María de los Ángeles Fornero
Buenísimo!! Excelente poema!! Entre la inocencia y la perversión!!
ResponderEliminarCuánta pureza a pesar de lo sórdido de este poema !!!
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