La caracola susurra,
en mi oído,
la historia del pescador.
En sus manos,
el arte de la pesca.
Su barca,
un libro de aventuras,
borradores,
unas notas a pie de página.
En esta orilla,
siempre es lunes y
llueve
y hace frío.
Es noche de noctilucas.
Un barquero zarpa.
© Alejandra Boero Serra
Alta sugerencia y pulcra simbología.
ResponderEliminarBravo Alejandra.
Saludo desde Córdoba
un poema pleno de imàgenes!
ResponderEliminarAnahì Duzevich Bezoz
Ese unes suspendido se guarda en la caracola y nos trae el perfume a sal. Hermoso ♥
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