Una mujer sin lengua
crece en la corteza
que habla.
El agua orienta al agua,
el aire orienta al aire.
Yo no puedo orientarme
a mí misma.
Corto mi cabeza como una flor.
Quiero restituir un orden.
Riego el silencio de las flores
con palabras.
© Luciana A. Mellado
Impecable brillo en tus palabras Luciana
ResponderEliminarGracias!
gracias Luciana, yo tampoco puedo orientarme a mí misma.
ResponderEliminarPrecioso
claudia
Excelente poema Luciana.
ResponderEliminarBuenas imágenes.
Abrazo.
Ana Romano.
Riego el silencio de las flores con palabras... Qué bello!!
ResponderEliminar