Nadie lo escuchará nadie lo pensará lo imaginará
nadie lo amará lo buscará nadie lo esperará nadie lo creerá
nadie lo contará nadie lo leerá nadie lo devorará nadie lo sentirá
el sexo de Dios
si tiene sexo
estará adormecido en una sábana blanca
mis manos buscarán
en la seda del pecado
la serpiente que lo salve
© Ernestina Elorriaga
Perspicazmente tu poema trasmuta el mito y la tradición.
ResponderEliminarLa serpiente nos salve!
Muy bueno!
Bendiciones!
Muy bueno, Tina! Fabiana León
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