CINE
Desde la última fila vuelve a ver, indiferente, la historia de su vida. Glacial, su mirada busca las espaldas, los rostros negados, sus pálidas uñas. Sólo un detalle, por nuevo, le interesa. Es un lugar vacío en la platea. Se incorpora despacio, como si algo en su misterio lo llamara. Allí va y en él se ubica, silencioso. Entonces sucede lo que ansiaba: las grises imágenes lo rozan con su luz entrañable, y ya es otro, que suspira y llora. Al fin está solo en ese cine y ve su rostro vivo en la pantalla.
a Alfredo Gayoso
© Daniel Gayoso
Muy i teresante el poema, me gustó mucho
ResponderEliminarLeonor Mauvecin
Muy i teresante el poema, me gustó mucho
ResponderEliminarLeonor Mauvecin
Qué hermoso texto Daniel Gayoso!!
ResponderEliminarMagnífico poema Daniel.
ResponderEliminarSaludo desde Córdoba
Que buen poems Daniel.
ResponderEliminarAba Romano
Así es el cine. Magia pura que acaricia cuando más lo necesitamos. Un abrazo.
ResponderEliminarAlicia Márquez
Muy buena prosa poetica
ResponderEliminarGladys Cepeda
Encuentro empatia en ese bello poema. Felicitaciones Daniel
ResponderEliminarProfundo texto. Gracias por compartirlo.
ResponderEliminarBellísimo
ResponderEliminarVerónica M.Capellino Rando