FLORES FUGACES
Mi madre ha reunido en su jardín
algunas plantas de floración fugaz.
La Ipomea Alba y el cactus Cereus
florecen por la noche,
embriagan la oscuridad
con su perfume blanco
y a la mañana sólo son un capullo
encerrado en sí mismo.
La orquídea de un día
despliega sus pétalos violetas
en las horas de luz
y esa solidez tan tenue
se marchita al anochecer.
¿Por qué mamá amaba a esas plantas?
Muchas veces pensé que la atraía
su despojada fragilidad,
en la sutileza del instante.
Ahora creo entender el regocijo de su alma,
esa fascinación atenta
de los sentidos
en el momento en que se abre la flor.
© Nancy Montemurro
Imagen enviada por la autora del poema

Precioso poema .. hay unas imágenes que me acarician y jamás las he leído: ......que le atraía su despejada fragilidad/ en la sutileza del instante...chapeau♥️🌱
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