El Otro
Tengo flores artificiales
de distintos colores,
haciendo nido en mis muñecas.
Juego a que me atan en un movimiento,
me desatan en otro movimiento.
Camino descalza, corro,
giro, bailo en lugares
tradicionalmente prohibidos.
Ya hice enojar a alguna que otra
señora del siglo pasado.
No me arrepiento.
Por adentro me río.
¿Acaso no es lindo esto?
Recordar que uno también tiene
un cuerpo.
Recordar que en él
placer, alegría y espíritu
son compatibles.
Juego con las flores de colores,
las hago volar,
les doy vida desafiando la lógica.
Ejecuto un milagro.
Alguien de mi red me habla de
amor, cuidado, respeto;
metaforea con plantas, riego, tierra,
dar un espacio libre
para que nuestros afectos
crezcan sin miedo.
Yo ya fui semilla que no brotaba,
ya fui brotecito verde,
ya fui hojas y tallo,
ya fui flor,
florecita
de muchos colores,
de muchas emociones.
Borro algunos límites.
¿Solo para nuestros afectos?
¿Y los demás?
¿Qué sucede con la señora
que te saca de un pensamiento
oscuro en la parada del cole
para hablarte del clima?
¿Qué sucede con el colectivero
que tranquilamente podría haberse
marchado, pero como ya me ubica
me espera a que cruce la avenida
para retornar a casa?
No sé, darling,
no sé.
Recuerdo escuelas a las
que pisé una vez
y no olvido.
Recuerdo algún silencio
cómplice mientras oía
un poema leído
con pasión
de alguien
que mí memoria oculta.
Las flores se hicieron enredadera
y se extienden por ahí;
no sé bien hasta dónde.
A veces unos pétalos vuelan
cerquita,
otros a unas cuadras,
otros a varios kilómetros.
Las enredaderas se prenden en cualquier
lugar donde haya polvo,
agua, viento.
El ágape
se extiende por todo el cuerpo.
¿Quién soy yo?
¿Quién sos vos?
¿Quién es el otro?
© Daiana Haydee Ávalos Robledo

Gracias Gus 💜
ResponderEliminarHermosa poesía la de nuestra amiga Daiana Hayde Avalos
ResponderEliminarRefulgente poema Daiana. Gracias!
ResponderEliminarSaludo desde Córdoba