old fashioned
la voz de Doris Day cabe en el humo
que baila con gracia sobre los edificios
de una ciudad x, escena sin configurar
más que la sensación de bienestar envasada
que anhelamos comprar con los párpados
pesando cada hora de vigilia.
debemos justificar esas victorias
ganadas a los portones metálicos,
a las zapatillas apretadas, a una lengua
que en algún momento se volvió violenta?
el negro de su espalda y la camisa del tipo
se parecen a un cupón de comida gratis
© Diego L. García

Diego, uff qué versos y el final parte el alma.
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