Hipatia
Ella camina por el templo de papiro.
La verdad libera lo que nadie sueña.
Sófocles advierte legendario devenir.
Suspiran piadosamente las palabras.
Nada acongoja la silenciosa vigilia.
Los astros exhalan el vino sagrado.
Ella protege la ciudad ensombrecida.
Lejos de la sed. Al lado de la muerte.
Replica el mar con alaridos de arena:
¿quién atesora dones de otros dioses?
La ira embriaga el alma de los lobos.
Zarpas bestiales. Memoria desollada.
Ella sube a la luz, en gota de sangre.
Al amor pagano de vedado templo.
La iniquidad venera el nuevo reino.
Donde no ilumina belleza de mujer.
© César Bisso

Eterna Hipatia...
ResponderEliminarElla sube a la luz, en gota de sangre...
Qué bueno ofrendarle versos a su personalidad!
Excelente César.
Saludo desde Córdoba
Gracias, Alfredo! Mi abrazo!
Eliminar"Ella sube a la luz en gota de sangre". Nunca es tarde para hacer luz la verdad. Bellísimo poema. Bea Belfiore
ResponderEliminarMuchas gracias, Bea!
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