No es aprendizaje de aula
ni de enciclopedia.
No fue un maestro que dictó una consigna.
Fue uno de esos que se gestó sin que atendiera.
Tal vez hasta mirando para otro lado.
Es la vida, maestra de lo esencial
quien enseña aunque uno esté en las nubes.
Aprendí a perdonar cuando mi alma entendió
que un error se salva con una sonrisa.
Cuando creí que hay más potencia
en el esfuerzo por abrir una pesada puerta
ahora que tengo 90 años
que en mis sesiones en el gimnasio a los 20.
Aprendí que la soledad
no se cura con textos de autoayuda
que no es un vacío sino un dibujo a bosquejar.
Me lo enseñó la vida
esa maestra distraída.
© Griselda Rulfo

Griselda, me encanta tu decir poético.!
ResponderEliminarGriselda querida, inmensa tu voz. Hemrosa imagen que acompaña. 🩷🦋
ResponderEliminarAl fin cerca puedo comentar tu inteligente poema. Espero que estés bien y veo que la actividad creadora no te ha abandonado. Un abrazo Isabel Llorca Bosco
ResponderEliminarHermoso poema Griselda !
ResponderEliminarLos anónimos podrían poner el nombre muchas gracias
ResponderEliminarLa soledad...un dibujo a bosquejar.
ResponderEliminar¡qué bellamente dicho!
Pauli