Ha muerto en el zoológico de Verona
el rinoceronte blanco
más viejo del mundo.
El exilio es una enfermedad crónica
que no tiene remedio.
Se derrumbó sin gesto
camino a su refugio nocturno.
Una cebra vecina
tirita en otoño
entre un enrejado despintado.
© Pablo Duca

Gracias Gustavo un honor!
ResponderEliminarqué belleza! una tristeza que conmueve. Gracias
ResponderEliminarMuchas gracias!
EliminarMuchas gracias!!!
EliminarContundente, impacta en su certeza. Además, la ilustración! Gracias, Alfredo Lemon
ResponderEliminarMuchas gracias!
EliminarEl exilio es una sombra que nos pisa el rastro desde cerca. Y somos vulnerables al espejo.
ResponderEliminarTan breve y conmovedor poema. Bravo Pablo!!
ResponderEliminarExcelente poema que nos duele.
ResponderEliminarGracias Pablo.
Ana Romano.
Tremendo en su brevedad, llega directo al corazón y queda doliendo. Saludos
ResponderEliminarJuany Rojas