14/3/20

Poema de Osvaldo Bossi



AGÜITA CLARA

Cuando tengo sed
voy hasta la bomba de agua
que está en el fondo de casa,
en el patio, rodeada
de ladrillos musgosos, flores
oscuras, racimos de hojas.

Como no tengo fuerza
en los brazos, me cuelgo
de ella como un monito, y
con todo el peso de mi cuerpo,
empujo hasta que brota
de su boca el primer chorro,

y el segundo, y siempre más,
un poco más. Entonces me
acerco y bebo. El agua fría moja
mi cara, mi pelo, La remera
a rayas, los ojos cerrados, las orejas…
Qué alegría me da tener tan cerca

ese pequeño manantial.
Cuando el chorro se termina,
vuelvo a empujar de su brazo
de hierro, los pies colgando, sin
tocar el suelo, en el aire. Soy
un niño muy afortunado. Es cierto

que mi papá se fue. Seguro
ya no me quiere más. Pero está
el árbol en la vereda que
me da su frescura y su olor,
y está la bomba de agua, cavando
la tierra con sus pies, cada vez

más adentro, en lo oscuro,
para que yo no me sienta tan
solo y no me ponga a llorar.
Ahora mismo, la busco. Es cierto
que pasó mucho tiempo, y ya
no soy un niño. Y el agua sale,

tranquila, si abro una canilla.
Pero no es lo mismo, no. Agua
de pozo, agüita clara de mi
corazón ¿dónde estás? Sol ardiente.
Hermoso árbol parado en la
vereda. ¿Dónde? Yo no quiero

volver. No quiero ser un niño
otra vez, por nada del mundo,
nunca más. Pero quiero
mi bomba de agua. Quiero
mi charco de luz. Así que
diosito, si te llevaste (porque así

es la vida) mi bomba de agua
no me dejes esta sed. Y si no
podés... devolvérmela!
o llevame a mí con ella, para siempre.
Y que yo deje de dar vueltas
en esta habitación oscura,

sin poder dormir. Pensando
en que tenía un patio, y una
bomba de agua en el patio
y un piso de ladrillos, y un
sapito cantor, que me miraba
y se reía, se reía todo el tiempo.

© Osvaldo Bossi

9 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Precioso. Sed, agua, dolor, tiempo, interpelar a Dios. Tanto... tan hondo dicho. Vuelve el niño ante el dolor, con su indefensión y su fortaleza. Qué bueno cuando la Poesía con - mueve. Verónica M. Capellino

14 de marzo de 2020, 18:50  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Magnífico poema que parte de descripciones cotidianas, escarbando en los recuerdos, después nos emociona por las preguntas y deseos que expone del presente, allí donde el tenblor existencial se hace más y más potente. Alfredo Lemon desde Córdoba

15 de marzo de 2020, 16:29  
Blogger Xenia Mora Rucabado ha dicho...

Hola Osvaldo. Encantada de leerte! Tu poema me va llevando a tu niñez de una manera muy sutil. Me conmovió.
Abrazo
Xenia

15 de marzo de 2020, 18:02  
Blogger Liliana ha dicho...


Osvaldo, siempre es un placer leerte. Por aquí y en mi casa. Disfruto de la palabra que se lanza a decirme, a tocarme, a conmoverme. Una hermosura.

Lily Chavez

15 de marzo de 2020, 19:47  
Blogger poemas Clé ha dicho...

Me habían dicho que eras muy buen poeta.

Elegiste un objeto entrañable de la niñez, que además, tiene su fuerza y su misterio.

Recuerdo escenas que ´´transcurrìan en la órbita de la bomba ´´, geográficamente digo, una señora pata con su hilera de patitos recién llegados a este complejo e incomprensible mundo.
Me encantó!!!!
Clelia Bercovich

15 de marzo de 2020, 20:19  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Entrañable Osvaldo.... el agua...la sed...la niñez y el hoy... y ausencias... Tu poema es cono el agua que sale y bebes de esa bomba ... Abrazo grande Poeta amigo. Cecilia Glanzmann

16 de marzo de 2020, 1:16  
Blogger Adela ha dicho...

U recreo de la infancia! Felicitaciones!

20 de marzo de 2020, 14:49  
Blogger Susana Giraudo ha dicho...

Emociona, humedece mis ojos y se convierte en una chispa de inocencia y melancolía.
Susana Giraudo

23 de marzo de 2020, 13:41  
Blogger LUIS PABON P ha dicho...

Hermosa infancia, un poema que me refresca la sed que dejó la mía. Brindó Brindo por ello.

28 de marzo de 2020, 13:18  

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