28/7/12

Poema de Edna Pozzi


Como claros inútiles las plazas solitarias
detienen la fealdad de las ciudades
Yo he amado esas cosas que esperan
ser expulsadas de la belleza
y resisten aún entre matas de jacintos amarillos

Ahora cuando encuentro una plaza solitaria
apuro el paso para alejarme

Me repele el hedor de poemas muertos
que exhalan en la tarde
cuando las ciudades asumen su perversa hermosura
y corren, entre latas y perros
con el estupor de los inocentes.

© Edna Pozzi

Poema de Leandro Calle



Todo incluido

Mi número era el 178776
el tuyo terminaba en 74.
El mar cantaba la misma canción de siempre
parecía una advertencia
como si su libertad no pudiese salir
del marcado ritmo de las olas.
Vos y yo, tampoco podíamos salir.
Todo incluido
también, la libertad.

© Leandro Calle

Poema de Laura Massolo



PARA SEGUIR

Y una se pregunta por qué se suspenden la eclosión el temblor y los molinos
Por qué desaparece un gesto en la montaña y por qué se ahogan los escalones
repetidamente
en la escena de la oscuridad

Y una juega a la vacilación
a las hamacas
a los perros invisibles que orinan árboles invisibles
a deshacer los preconceptos de la angustia y aferrarse a la primera anatomía que aparezca en la memoria, por ejemplo, en el momento de aplastar la almohada.
O bien, una se empeña en rondar la tensión para olvidarse,
y anda,
entre los habladores compulsivos,
en días que se agotan,
en el bien aprendido ejercicio del no,
en cualquier costumbre,
en una galería de marcos vacíos.

Después
una se encuentra con una y no sabe a qué cosa de nosotros perteneció la idea de alguna vez la dicha

Y una se pregunta

© Laura Massolo

Poema de Jorge Ariel Madrazo


«Sólo tienen un sentido las cosas, si ocurren para los demás»
(Dicho por el poeta Francisco Madariaga el 6 de agosto del 89,
mirando partir un tren).

SI algún secreto o sentido
entona
el orden añil de las cosas
la inconquistable proximidad
(algún sentido o secreto entre
atroz centelleo cuchillero y
oros de relincho
caballar)
ese secreto –o sentido– sólo
sería para los demás.
Si un brote floral una mujer un tren
alzan fervores de nocturna
iguana
para otros lo harían
(nunca para mí)
Si esta escena descifra
cíclicos transterramientos
del naranjal
queda completo el libro
de las Imaginerías:
Todo está en su lugar
y me abandona.
Lo mío trama un instante
fugaz.
Parto al galope. Debo
dejar el sitio a otro
(se hace tarde).

............Para el poeta Lucio Madariaga

© Jorge Ariel Madrazo

Poema de Paulina Vinderman


El hombre de maíz diría que el espíritu de
la palmera enferma se adueñó de mí.
Y que debo dedicarle la nube del próximo poema
en que aparezca la palabra nube.

Le pregunto por la tristeza.

Dice que debo acomodarme al viento de la vida.

Y que le cante en rima a mi raíz.

Porque a la suya —la de la palmera— le cantará
la tierra, la cobijará como me cobija el día que se va,
página a página, cobalto sobre blanco, como el recuerdo
de esa foto mojada por la lluvia que cerró el incendio.

© Paulina Vinderman

Poema de Sonia Rabinovich



Teníamos al mar por la cintura
y el sol humedeciéndonos los pies
en ese entonces,
en las fotos de entonces,
cuando éramos los otros de nosotros
y no había que prender fuego alrededor,
en círculo,
para ahuyentar escorpiones y alimañas.
Abríamos las piernas
y engendrábamos dioses en la espuma.

© Sonia Rabinovich

Prosa de Luis Benítez


Quinto Piso: Mohamed, Zacharias, Richard, Aldous “Crazy Horse”, Buzzy y, ocasionalmente, algunas chicas sin nombre de la B Avenue

Qué cuidado ponemos a pesar de las tantas veces que alguien se ha dado cuenta & han entrado en este piso los cerdos una vez derribaron la puerta & el asunto hasta salió en los diarios aunque buzzy dice que nadie ya lo recuerda de todos modos ¿qué estoy diciendo? & quién es nadie para saber de nosotros si tienes cautela hombre & si depositas cada mes cien dólares en la corte el desgraciado del dueño no logrará echarte a la calle con todos tus amigos es una ley de 1953 la que nos protege además somos veteranos
Recuerdo que richard que ahora no puede mover el brazo derecho por la heroína era el más alto del grupo & el más loco & el primero que dijo “metamos a la perra en la tina” esa vez que interrogábamos fuera de las reglas en ¿dónde? ¿a quién le importa? Algo sucedió en 1965 éramos tan jóvenes & metimos a la mujer en la tina & trajimos los bidones de napalm & un fósforo éramos tan jóvenes & estaba tan lejos la vergüenza de hanoi
Tiño mis canas como todos los demás, como hace aldous crazy horse aunque ya era calvo al entrar al servicio & le da miedo asomarse al espejo
¿Alguien se enteró? soy un negro desmemoriado pero estos cuatro blancos son todo lo que queda del pelotón & desde entonces estuvimos siempre juntos y no recuerdo si era buzzy o zacharias quien tenía el alquiler del piso ellos tampoco lo recuerdan nadie recuerda nada eso es lo bueno de este país & si tenés tacto amigo nadie te tocará el hombro & dirá ves esta placa & te leerá tus derechos
Son mi familia & regulamos el paso cada viernes sólo cada martes & viernes usamos las hipodérmicas o cuando creemos que es viernes & uno solo de nosotros sale cada tanto a buscar comida tenemos las pensiones & tenemos cuidado al andar por los pasillos o al tomar el ascensor como si el viejo charlie estuviera a las nueve & aquí ya no podemos usar los fusiles de asalto las granadas los morteros aunque cada tanto oímos los helicópteros y nos arrojamos todos cuerpo a tierra por las ráfagas en el gran salón donde no queda ya un solo mueble aunque yo guardo en alguna parte “la browing” ah zacharías que fue a la universidad la llama el poeta lakista dice estupideces dice que “la browing” es la reencarnación de un poeta inglés
Hace 27 años que nadie se da por enterado de que seguimos aquí y eso es bueno
Traemos putas para fotografiar

© Luis Benítez

Poema de Susana Giraudo


RECETA

Haré de los silencios

un lugar para mirarnos.
De las miradas
lugares de silencio.
De los naufragios
rescataré solo sueños.

Y con mis amarguras...


Con mis amarguras

haré un dulce
............. de naranjas.

© Susana Giraudo

Poema de Lidia Vinciguerra



...................A Rubén Vela

Que no me digan
que no se está solo
cuando fluye apenas
la sed de una lágrima.
Que no me manden a dormir
el sueño de los débiles
si el escalofrío ha iniciado
una larga conversación
con el cuerpo.
Se está inmensamente solo
cuando se sueña
y distante
vulnerable
tan inmensamente solo
que no se alcanzan a prevenir
las azarosas migraciones
antes
de la batalla con el día amanecido.
¿Qué hacer con esa especie de piedad
que aflige
el despertar de los héroes?
Mi eternidad
pausa de un nocturno nacimiento.
De eternidades somos. De nacimientos fuimos.
Y de corteza terrestre
inocente sortilegio del sueño
sobrevivimos.
Infortunio del hombre
el tiempo.

© Lidia Vinciguerra

Poema de Leonardo Martínez


POEMAS DE LAS ESTACIONES

El padre pisa las uvas
en el lagar oscuro
y deja correr el vino
El padre es un follaje del atardecer
Dulce durmiente
hace estallar las uvas
en el paraíso de un reino perdido
Ahora está solo
en la gran casa del sueño
junto al verano
que fluye caliente
del lagar sombrío

© Leonardo Martínez

Prosa de Paulina Juszko



METAMORFOSIS DE LOS DÍAS

Primero hormigas que se encaminan sin prisa pero sin pausa hacia el agujero.
Y el niño quiere apurarlas, las empuja con un palito, lo irrita su lentitud.

Luego gatos de andar sigiloso acechando a su presa.
Y el hombre no los percibe, obnubilado, sólo percibe la presa.

Después vertiginosos caballos que se abalanzan, compitiendo por llegar a una meta fatal.
Y el viejo quisiera quedarse en la largada.

Por fin guepardos suspendidos en el espacio, congelados en una carrera cuya progresión es invisible al ojo desnudo del que va a morir.

© Paulina Juszko

Poema de Graciela Maturo


San Miguel

Hoy he llegado a la ciudad de las campanas.
Los lapachos inventaban la primavera
y las flores caían embriagadas por el peso
de su propia belleza.
Sabía que estabas en la plaza
junto a las torres del Arcángel.
No necesitaba mirarte
para sentir tu presencia
cerca de las sirenas.
Pasé a tu lado y pude leer lo que leías
en un pequeño libro amarillento:
.................. De un alma te desdeñas ser señora
..................
donde siempre moraste no pudiendo
..................
della salir un hora...

Desde las torres se desprendía
una luz incierta
hecha de tiempo detenido.
La última pincelada del sol
teñía de rosa el mármol de la fuente.
Anduve deshabitada por las calles
como si un viento poderoso llevara
mi cuerpo leve.
Cerca del río sentí
la brisa húmeda del anochecer.
El alma de las aguas verdosas gemía blandamente
.................. Salid sin duelo lágrimas,
......................
corriendo...

© Graciela Maturo

Poema de Marta Ortiz


Aborda
el terco colibrí
la jaula del balcón
-el hierro trenza cuadrículas-

Celebra
vínculos de vértigo
en torno a la vinca roja
que acabo de plantar.

© Marta Ortiz

Poema de Roberto Reséndiz Carmona



LAS VOCES DE LOS PECES

Hoy tengo tiempo
para escuchar las voces de los peces
extender la mano
rozar las flores del invierno
otear un diferente amanecer al de mañana.

Vale la pena la sangre anaranjada del oriente
lo perfecto del viento
y la constancia del latido.

Un incesante océano ilumina el concierto de violas y violines
la dicha parece no tener fin en este instante de memoria
el suspiro de aprendiz untado a la piel del río.

Hay tiempo para abrir el corazón de par en par en el camino
nacer en ramilletes de soles amarillos
en la incipiente corola del Anturio.

La vida es de barro multicolor con forma de paloma
se abre paso entre magia y filamentos
entre fluidos de intermitentes paraísos.

Tiempo hay
para sitiar al amor en cada intersticio de la plaza
entregarse a la ternura
a la cadena perpetua del abrazo.

Hoy tengo tiempo
para acunar el sonido temperamental de los suspiros
a la rugosa plasticidad del universo.

© Roberto Reséndiz Carmona

Poema de Jennifer Moore


Por el dolor con que me dueles

Por el dolor con que me dueles,
la sobriedad oscura de tu beso,
y esa lánguida extensión de tu sonrisa.
Por el cayado seco que me diste
el abrigo procaz del abandono,
el filo desdentado en tus puñales.
Por la sonora respuesta con que callas
mordaz como la hiena,
Caminito sin fin de tu locura.

Por el dolor con que me dueles
día tras día, a pesar del trino
luna de mi desvelo naces
sobre el león exhausto que lame tus orillas.

Por todo este dolor con que me dueles
me ha convocado el amor de nueve Musas
y todas lloran conmigo y luego cantan
sobre mi lengua virgen.

© Jeniffer Moore

Poema de Nilda Barba


remolino de almidón
el moño en la cintura
el broche del corpiño
una mano toma
distancia
y no deja ir más allá
de los nudos


© Nilda Barba

Poema de Marta Lía Brossa


Histeria colectiva

Caminan ensimismados
bajo un reloj de nubes,
emergen como barcos sumergidos
con alguna tempestad a flor de piel,
tejen corazas de acero con humo de cigarrillo,
viven presos de enfermedades mediáticas
por las que pagan el precio
de soltar la locura cuando duermen,
juegan a comprimir el tiempo
corren, apuestan, compiten, saltan abismos
dejan el alma al costado de los celulares
confabulan en lugares comunes a la histeria colectiva,
en rincones a media luz,
hacen el amor con máscaras humanas,
agonizan cuando los secretos se desnudan
en medio de búsquedas frenéticas,
apenas a comenzado la cuenta regresiva
para resucitar en Facebook,
...................... todos están expuestos a mirarse
...................... como muertos vivos.



© Marta Lía Brossa

Prosa de Máximo Ballester


En la orilla: 34

Y tus piernas eran más largas que el día sin tus piernas. Y yo era cursi, como ahora. Me calzaba en las palabras una flor de un rojo carmesí como en los boleros. Tiritaba ante la proximidad de tus pasos. Regurgitaba aplausos del perfume de tu piel como si me hubiese tragado un violín, o dos, una comparsa de maripositas o qué. Y después tus piernas eran largas como la noche sin vos.


© Máximo Ballester

Poema de Liliana Varela


Te conozco

El manto de la noche no evita que te vea,
que te sepa de memoria,
que saboree cada partícula que te forma
y contiene.
Tampoco basta el sol para enceguecer la mirada
de quién te conoce más que a su mismidad.

Aún ausente de sentidos
fusiono tu imagen,
huelo el aroma que desprendes,
la suavidad que cohabita
en mis labios.

Conozco cada pliegue de tu cuerpo
los poros que abiertos al deseo
se amalgaman a los míos,
tus contornos, tus desvíos,
la orilla de esos labios
en perfecta comunión,
tus mejillas encendidas,
el gesto atrevido que imprimes
a tus cejas.

En pinceladas retrato los secretos
de la pétrea estampa que corona
tus abismos,
tus infiernos y tus paraísos,

miles de detalles transmitidos
en lenguas de fuego
que durmiendo plácidas
me consumen, me inquietan
me condenan al delicioso placer
de ser
..... el mapa que te describe.

© Liliana Varela

Poema de Lidia Cristina Carrizo



Penumbras

En penumbras...
dos bocas
frente al mismo deseo.

Cuerpos truncando formas
desnudando sus pétalos.

Esta noche...
no quedará nada de él...
ni de otras noches de mí.

© Lidia Cristina Carrizo

Poema de Ivana Szac


La mujer muestra toda
su humanidad,
el hombre se esconde
adentro de un caramelo.
Ella irradia tempestades
y él conquista
en todos los precipicios.

© Ivana Szac

Poema de María Laura Coppié


nushu
-único lenguaje del mundo hablado exclusivamente por mujeres-

las mujeres
mis amigas
son pocas
exactas
perfectas
son todas
parte
de mí
son mis hermanas
mis madres
-será por tanto hombre
en los bancos del colegio-
que
elegidísimas
éstas que quedaron
las que firman la historia conmigo
las que recorren mis pasos
las otras yo
mi espejo
mi alimento
son los kilómetros
y la risa
y la heroína de telenovela
se derraman
porque su cuerpo
no alcanza
en tinta se derraman
en lágrimas
en apuestas
a la vida
a la muerte
a seguir
hablando
bailando
latiendo
y curan gargantas
y se abrigan
me abrigan
son cosquillas
y pañuelos
almácigo
hombros
cocina perfumada
son remedio
hogar
son minas
son mujeres con pelotas
salvadoras
la sabia
la culta
la linda
la llave
el vuelo
deliran
se hamacan
son todo lo contrario
a lo fifí
son diosas todas
arquetipos
iguales todas
todas yo
y se arreglan el pelo
y las manos
y me cuidan
son lobas
son yeguas
son gatas
son bien perras
mis amigas
mis
amigas
mucha mujer
mujer
mujeres

corazón en mano
el alma
barrileteando

© María Laura Coppié

Poema de Jennie Escobar Montes



El silencio de la noche
comienza a gesticular
con sus viejos rostros púberes.
Habito siempre
en la noche del poema
para aserrar
racimos de voces célibes
en un idioma insaciable.
Fluyen cuervos de mi cuerpo
lamen
la luz agitada del cuarto,
se produce un duelo
de grillos desarmados
en la fugitiva calma.
Soy yo la que habla
aunque esta boca no es mía
este corazón tan ajeno
latiendo en mi pecho
me traiciona,
me clava un puñal por la espalda,
no sé si soy yo
la que escribe...

© Jennie Escobar Montes

Poema de Teresa Gerez



Estoy en postoperatorio.
Fue una cirugía del corazón.
Te (me) extirparon a vos
de mí.
Le pregunté al médico
si ¿todosalióbien?
Sonrió.
Y me dijo que aún-falta,
está-sangrando.
Al parecer, está(s)- ramificado
y-hay-otros- órganos-muy-comprometidos

En 10 días
entro nuevamente a quirófano.

© Teresa Gerez

Poema de keyla Holmquist


Las rendijas de la persiana

la luz movediza de los carros
que auscultan la noche.

Ráfagas que cruzan la pared
como ramalazos súbitos

Pienso en esos acaudalados
que un día desertan de sus negocios
y desaparecen del mapa

en esos buscadores
que un día se internan en la selva
y se quedan allí para siempre

Pienso en Rimbaud renunciando a la poesía
y viajando a Somalia
para dedicarse al tráfico de armas

Ahora los destellos de luz
se estrellan en mi cogote

© Keyla Holmquist

Poema de Miguel Oyarzábal



NAVEGANTE

“Vivir se puede,
pero no te dejan”
decía Beto
mientras echaba a andar a “Los Gatos” en el “Winco”,
aunque no sabía mucho de náufragos y balsas
y se levantaba en armas, de vez en cuando,
como el sur,
para conformarse después
con los discos
y el pelo un poco más largo.
Aprender a vivir
y él se fue,
como nos fuimos todos,
sin entender su tristeza,
que pudo ser bronca de brazos caídos.
Aprender a vivir,
en un camino marcado con letreros luminosos,
o alambrado hasta donde se pierde la vista.
Y en este calvario de goma,
nos hicimos viejos de golpe.
Aprender a vivir;
dónde,
cuándo,
con qué.
Y así fue que muchos naufragaron en serio.
Aferrado a la madera de las palabras
escribo,
para llegar hasta la playa de la vida,
donde se aprende.

© Miguel Oyarzábal

Poema de María González


Pariendo

Mueren las palabras
en la infinitud de la vida
en los surcos de la memoria
cimentando el tallo verde
que fertilizó
la audacia de quererte
como el desencanto
de un viaje infundado
entre los rieles
de un orgasmo imprudente
en el latir acelerado
los desierto de silencios
te nombran
y recordé los versos
que alguna vez me amaron
y vibra mi sangre
de tu mirar ausente
sentí al amor buscar
las sombras en pleno día
y fue como parir la muerte
para quedar con vida
en el fervor querellante
de un duelo sin llanto
no equivoqué las palabras
tampoco la mirada pobre
de aquello que te di
y en la noche gemí en un sueño
que alguna vez te amé.

© María González (Civetta)

Poema de Laura Soledad Romero


Lo insignificante

Un último instante resplandecía.

Me quedaba absorta
entre la línea del televisor y la ventana,
la respiración era un anillo que consumaba el tiempo.

Y pensar que no me había dado cuenta del ropaje
que consistían los ladrillos.

Las cenizas que desprenden los cuerpos
por cada año vivido,
por cada metáfora de ropa.

Lo insignificante se tallaba ahí
en la frente,
en la cocina,
en el camino que me conducía al colectivo,
en las efímeras mudas palabras de tu boca,
en el lenguaje de los silencios,
silenciados por la misma fuerza que la palabra
promete y devora,
en el sol que es compartido por todos los rincones,
en la oscuridad que recorre cada sitio,
cada complejo sitio de la conciencia,
donde después de todo,
antes que nada hay sombra y hubo luz antes de
haber sombra,
y de la lava interior de la conciencia
nació el ser.

Un último instante resplandecía,
el té se enfriaba.

Puede que detrás del espejo,
adentro de la noche
no haya nada.


© Laura Soledad Romero

Poema de Olga Liliana Reinoso


VUELO

La vida pasa.
La vida es corta.
Sólo me importa
que me acaricies.
No desperdicies
de tu mirada
la bocanada
de la ternura.
Si en la premura
de un espejismo
no sos vos mismo
nada te queda.
Yo, mientras pueda,
daré hasta el alma
por ser la calma
de tu desvelo.
Seguime el vuelo
gorrión amado
por el costado
de la osadía.
Que se va el día
como un secreto.
Aceptá el reto:
seguime el vuelo.

© Olga Liliana Reinoso

Poema de Norma Gianico



DESTINO DE ESTEPA

Quiero retener la voz encendida de milagros
corona de rosas abierta al pico desvalido.
Engendro la resurrección de tus pasos
siempre atenta a los aromas
de tu corteza erótica.
Y si abriera los ojos alguna vez
al mapa rústico de tus brazos en cruz
arrancaría los clavos de tu desnudez
sin importarme el murmullo estéril, pegajoso
que desvía en la ruta sin luces
mi destino de estepa.

© Norma Gianico

27/7/12

Poema de Alberto Luis Ponzo



Sobre dónde reposa
la piel de la palabra?

Cuándo asoman

sus hojas o ramas
silenciosas?

Para quién hablamos

si no fuera
al Amor?



© Alberto Luis Ponzo

Poema de Irene Gruss


LA LLUVIA TIENE QUE CAER

Quiero que venga la lluvia
que nadie escuche los ruidos que hago.
Ahora mi cabeza es una pobre semilla
en el centro de un mortero; ahora el corazón
me da vueltas por toda la pieza
y en las avenidas, sobre cada mirada, mueve su cola
al ritmo de una fiesta amarga.
La lluvia tiene que caer, inconsolable,
tiene que darme su dolor lento o
quitarme la torpeza del corazón.
Debería estar lloviendo en toda la ciudad
y que nadie me escuche...

© Irene Gruss

Poema de Isabel Krisch



más allá de la estructura nueva
más acá de la expresa forma
convertida en paredes
en ensamblaje de muros
definido piso sostén
en techo
cubículo de armónica expresión
la casa concibe un esqueleto
y construye el habitat
donde se proyecta
la posesión minimal de los espacios
el enlace de almas adheridas a los rincones
el dominio de los sueños
y su siembra

© Isabel Krisch

Poema de Carlos Dariel



el silencio que anuncia
la voz que palpita
el cincel
el lienzo virgen

el tensar de las cuerdas
el latir del asombro
la infinitud
el salto fugaz

el vacío que nutre
la bruma que cede
la llama que nace

© Carlos Dariel

Poema de Liliana Lapadula


CEREMONIA

Con paso desprevenido
y mirada compasiva
ellas revolotean por la plaza
en busca de unas migajas
que les tira un niño.

Tal vez
darle de comer a las palomas
pueda ser
una ceremonia de reconciliación
con la vida.

© Liliana Lapadula
Foto enviada por la autora

Poema de Ime Biassoni



ESTE CUERPO

Si mis músculos se debilitan
que mi escritura se multiplique en fuerzas.
Si pierdo el habla
que gane mi voz.
Si por los años se nubla mi vista
que se haga fuerte mi tacto...
Pero que nunca pierda
mi razón de ser.
He de encontrarme a mi misma
en todas las etapas de la vida,
cada una tiene su encanto
si sabemos vivirla.
La entropía no medirá restas
por que este sistema cuerpo
ha de brillar por energía.

© Ime Biassoni

Poema de Cristian Gentile



"La última flor"


Veredas sin rostro
de oscuro terciopelo
herida la voz
envuelta en pisadas ajenas
aún me pierdo
entre los silencios
la noche me parece de cristal
sirven los platos del pasado
con dioses que saben a tiempo
me quedo en una imagen
incansable y difusa
la verdad
es una espada
que deshoja la última flor.

© Cristian Gentile

Poema de Graciela Licciardi


me abraza fuerte el último linyera

es un pacto que guardo
en el registro de mis deudas
silencio de arrabal
que canta al sueño mío

pasó por mi existencia
y se quedó para siempre
el linyera del barrio
aunque esté lejos
aunque no venga

hizo temblar la luna
y desparramó poesías de la vida
lloró húmedamente en mi regazo
la sequía de sus sueños

después partió tranquilo
embebido en miserias

un pedazo de infierno
le acorraló a la muerte
metido en su raído ropaje
y las cáscaras de penas
incrustadas en su piel


hoy fuerte me abraza
y en este poema
me corre la sangre caudalosa
en su homenaje

© Graciela Licciardi

Poema de Horacio García


El filo

Mientras busco el nombre del adjetivo
dos mariposas sostienen el peso del mundo
para tu consuelo.

Sé que sólo soy un cabello
en la oscuridad,
pero todavía creo y temo
cuando las llamas muerden mis ojos.
No tengo elecciones.

Una vez vi
cuando la herida mellaba
el filo del puñal.

© Horacio García

Poema de Elisa Dejistani



Vivir sin mí
como si no existiera
Subir después
al desamparo
y atreverme al salto
sin red

© Elisa Dejistani

Poema de Guillermo Román


la canción del agua

...............................(a Fernando)

ésta es la canción del agua/
el agua que brota de la piedra/
la piedra azul en lo profundo del bosque/
el bosque en medio de dos mundos/
uno real y el otro verdadero/
donde dulces criaturas cantan bellamente/
con las voces del río el bosque y las hierbas/
la única canción que enciende el día

la canción del agua que brota de la piedra

© Guillermo Román

Poema de Gisela Galimi


Piedra de piedra

II

La piedra no es un pez
que pueda desovar en un lago
necesita la corriente
para ser viajera,
necesita un río donde desahogarse.
Un remolino al menos,
de los que ocultan los lagos,
la alegría del salmo del agua
que desordene su cáscara mineral,
y llegue a su fruto de roca
y tenga intensiones
de flor de arena,
adonde pueda
moldearse un castillo.

© Gisela Galimi
Foto: Gustavo Tisocco

Poema de Gina Escobar


A TIENTAS

La tarde , tal vez,
enloquezca de ganas
y sólo consiga
unos pasos vacilantes
en la niebla.
La noche
cae de rodillas
con las pupilas abiertas
Aguardando.

No sé
qué infinita desazón,
impúnemente insomne,
drena el cauce
de las certidumbres.
Dudas, haciéndose hábito y,
finalmente,
ya ni sé si amanece.

© GINA ESCOBAR

25/7/12

Poema de Francisco Alberto Chiroleu



PECATA MINUTA

Mamá saluda desde su balcón
sobre una calle surcada por puntuales golondrinas
Agita su mano como si zarpara en un barco
reviviendo viajes de tercera clase
a esa América desconocida
En cierta forma el balcón es la vereda
El calor del verano/la plaza misteriosa
Papá caminando hacia su trabajo
mis hermanas estudian
la Nona alimenta las gallinas
Mi abuelo y sus herramientas de jardinero
descansan sobre la vieja bicicleta.

¿Qué pasó con las siestas interminables/
la quinta fresca/ el carro del verdulero/
el linyera semanal/la calesita de la esquina/
el harapiento circo/
el asfixiante barrio del que había que huir..?

Desde el balcón mamá saluda
ojalá pudiera detener el tiempo.
Volver a otras épocas,
ni tan felices/ni tan ingenuas,
a otras épocas…

© Francisco Alberto Chiroleu

Poema de Elena Cabrejas


FORTALEZA

Desde una ventana
abierta apenas
sigilosa
tímida
encontramos la fortaleza de una mesa tendida.

En las raíces de la noche
golpean los maleficios del viento.



© ELENA CABREJAS

Poema de Eduardo Espósito


AMARCORD

Tu corpiño es una máquina cinética
Una estaca en el cuore
Por él se asciende a una escalera
que te conduce al cielo
A un prieto cielo de acceso denegado
Me gusta suponer que en él
puedo fichar con mi tarjeta
-mi chata identidad enamorada-

Tu corpiño junta las sangres más dispares
Las reconcilia en sus abismos
Las hace leches de beber

Con rastrojos de un dios
anterior a su viudez
inflama todo el orbe conocido
y me induce a disfrutar de lo que asfixia.

....................A Isaac Asimov

© Eduardo Espósito

Poema de Florencia Lo Celso



Sucesión de instantes,
...................... donde no hay muertes
...................... me convoca
...................... el olvido.


© Florencia Lo Celso

Poema de David Rosario Sorbille



Paso largos momentos

Paso largos momentos
con mi vista perdida
en la ventana que da a la calle…
Paso largos momentos
con mi vista observando
los rincones de la casa…
Paso los minutos más largos
de mi vida en soledad.
La ausencia, su ausencia,
su permanente compañía
esta en una dimensión etérea
que no puedo asumir.
Mientras tanto,
los días me parecen iguales,
como un corazón sin latidos.

© David Rosario Sorbille

Poema de Yolí Fidanza



TIGRES

Desde aquél de terrible simetría. Belleza y Mal, materia de visiones.
Desde otro que habita la selva del idioma, urde fosforescencias,
asalta con imágenes. Hasta la pesadilla de un profesor de sombras,
sabio en filosofía de oriente y occidente que persigue ficciones
y huye el felino azul y lo extravía la sin razón de piedras que se engendran.

Tras la evasiva forma aparto las tinieblas.
Perdido en el recuerda brilla un oro de caza, inerte lecho tibio,
donde forjó el amor un vencedor de fraguas.
Sigo el rastro en la arena, desordeno almanaques, indago fechas,
abro el libro de oráculos prologado por Borges, hay un tigre en la letra.
Es otro y es el mismo, Amenaza y me marca
no con aire o con agua, sino, implacable a fuego.
Hay un tigre en mis sueños.
No pertenece al Tiempo y la memoria es suya. Sobre mí sus poderes.
Me conmueve la voz en la espesura y en una llamarada enciende mi pupila.

Tras sus fascinaciones mi yo oscuro se obstina y la noche fulgura.


© Yolí Fidanza

Poema de Cecilia Glanzmann



¿Y con la muerte?

Celebramos la vida de tantas maneras.
Somos creadores fecundos.

¿Y con la muerte?
Apenas unos pasos
en el sentirla en nuestra historia,

Celebrar las estaciones
...–el tren en marcha
...–el andén que siempre está…
El ciclo nos trasciende.

Hay otras maneras
como florecillas abriéndose
que nos esperan.

© Cecilia Glanzmann