26/11/11

Poema de Elena Cabrejas



Madre
...llévame de tu mano
..... por este laberinto de la vida
...entre tu amor
.... y los días que me
...faltan
... para encontrarte

© Elena Cabrejas

Poema de Jorge Luis Estrella



TEXTOS DE MÁXIMO ESTRELLA 3

Aquí estoy sentado sobre el trasero de la vida
mirando el sol de esta noche que se estrella
y soy un Titanic hecho de hielo
y un mar de niños que no tienen techo.
Soy estas cuatro patas doloridas
de un cangrejo cuadrúpedo y enclenque
que, en los primeros años del milenio,
es atacado por virus y mosquitos
y bolsas que se caen y el trasero
no ya de la vida sino de las modelos.
Estoy como un poste en medio de la nada
y se posa un hornero en mi cabeza
y me roza una rosa, mil silencios,
un reloj que me da tiempo para todo
y, cuando despierto, el ruído me estremece,
y no hay rosa ni pájaro ni nada,
sólo un total infierno que me apura.

© Jorge Luis Estrella

Poema de Irene Gruss


PALOMA GRIS

Una paloma gris acaba de mojar su cabeza
en el charco de agua.
En el charco se ven las hojas
de un árbol, que titilan,
pero no el temblor
ni las plumas empapadas
de la cabeza de la paloma.

© Irene Gruss

Poema de Miguel Oyarzábal


PEQUEÑOS PÁJAROS NOCTURNOS

.......................a Mauricio Minor

Son los verdaderos gorriones de la noche.
Todos dicen la misma canción,
breve,
pero cada uno a su manera.
Salen de los diarios en bandadas,
como si algo oscuro los persiguiera.
Vuelan por las veredas y las calles,
gritando y gritándose
y se desparraman
como queriendo peinar a la ciudad entera.
caen en picada sobre los automóviles,
los bares,
los desprevenidos visitantes de la madrugada.
Sólo saben,
que ahora es vender diarios,
más tarde y quizás
la escuela;
después lustrar zapatos,
o deambular buscando el nido,
hasta que el sol
deje de molestarlos
y puedan volver a soñar.
Desde su condición de pájaros.


© Miguel Oyarzábal

Poema de Lidia Vinciguerra



A veces las tardes tienen un olor triste
aquí en el pecho
y una completa lentitud
para irse a amanecer
a un corazón lejano.
Lejos de la desdicha
más lejos aun
de todo alguien
que pueda nombrarse
como una mañana entre las hierbas.

...................... a Norma Belleri

© Lidia Vinciguerra

Poema de Norma Segades


Balkis

“Y el rey Salomón dio a la reina de Saba todo lo que ella quiso, y todo lo que pidió, además de lo que Salomón le dio. Y ella se volvió, y se fue a su tierra con sus criados.” (1 Reyes 10:13)


Mi piel tiende un aroma a sombra pulcra,
a tiniebla compacta,
a nigromancia
rondando la orfandad de los capullos mientras desmayan frutos los olivos
y estallan de silencio las almendras.
Soy Balkis.
Soy la reina de Abisinia vagando sobre el lomo del desierto
y bebiendo horizontes,
duna a duna,
en búsqueda de lazos, exenciones, convenios comerciales, indulgencias,
porque su pueblo embiste
avasallando filiaciones, esencias, dignidades
con mandatos de necios veredictos rugiendo intolerancia a borbotones,
desnudando la voz de su inclemencia.
Soy Balkis,
la extranjera de sus ritos,
la que pronuncia leyes y conjuros con cadencia de muslos desvelados
cimbrando
sobre frágiles tobillos
el sinuoso ondular de las caderas;
la del vientre fecundo
y las miradas propicias al encuentro
como un muelle
donde amarrar el credo sin estatuas que patrocina filos arbitrarios sobre las libertades de las hembras.
Soy la reina de Saba,
con mis labios rubricaré los rollos de la alianza;
con mi lengua de cálidas caricias tutelaré jadeos y gemidos
hacia un encuentro de pupilas ciegas
entre un crujir de fuegos escarchados,
y el trémulo holocausto de la carne agonizando dentro de los cuerpos,
en las postrimerías del delirio,
cuando el sollozo agreste del esperma
engendre,
en la oquedad hecha misterio,
la filiación de astucia contundente que funde otro linaje,
otro destino,
otra estrategia para andar la vida con la sangre por toda contraseña

© Norma Segades

Poema de Leonardo Martínez


POEMAS CON ÁRBOLES

V

¡Mistoles!
El gran abanico del sol
calcinaba el plumaje del monte
y la paloma salvaje
alta
melancólica
discurría en los dominios silenciosos de la iguana
¡Mistoles!
Entonces
los días eran un soplo de fiesta
un destino feliz
y nuestras risas
alegría
en el umbral de los adioses
¡Mistoles!
La siesta amarillea
y se desgaja lánguida
por el bosque de cielo verde
juega con el cuerpo de dioses
cautivos en osario de fragancias
mientras lejanas voluptuosidades
arden
sobre un lecho de drupas coloradas

© Leonardo Martínez

Poema de Liliana Díaz Mindurry



PERSISTENCIA DE LA MEMORIA
de Salvador Dalí

Habla de
......... no sabe de qué habla
tal vez de la tristeza
o de la memoria que cae en gotas desde el cielorraso,
y entonces
como quien trata de hacer respirar al que se muere
como quien lava con agua las manchas de tinta, como quien camina en las /piedras de la luna desde adentro de los ojos
la memoria
las hormigas de la memoria
sus relojes líquidos
sus pesadillas.

.. Y ya después de la memoria ella puede terminar de ponerse vejez en los /cabellos, mirar como crece la hierba en las manos de los niños
ver en el fondo de las fotografías
...el ángel frío que la abuela cosía en las mañanas.

Habla de
.........no sabe de qué habla
de relojes goteando
hace apenas un ruido de cucaracha que se quiebra en el piso
oye la muerte en sí, la simple pureza de la muerte
apaga el cigarrillo en el fondo de la taza
y se va a dormir envuelta en esos trapos que se llaman sábanas
bebe la última luz de la memoria.

(No cabe en la cama
.... despacito se le rompen las piernas)

............. Por cosas así la gente muere,
por cosas así.

Vivir es sólo una forma de la impiedad.


© Liliana Díaz Mindurry

Poema de Fabiana León


¿Sirvió que tatuaras
un dragón
a tu espalda
de cipayo?


© Fabiana León

Poema de Eduardo Espósito


Comic

El Capitán Feliz se cree una especie de Quijote pero sin escudero
Su padre fue el Llanero Solitario y su madre una vendedora de Avon
Su niñez fue difícil como la de cualquier superhéroe
(Los poderes de un hombre son inversamente proporcionales a su felicidad)
Nunca fue invitado a ningún cumpleaños
Tenía prohibido jugar a las pulseadas en el preescolar
Correr carreras de galgos en el barrio
Usar superpoderes en la cama con las chicas del bachillerato

Los atributos del Capitán Feliz
Supersonrisa amigable que transforma el odio de sus enemigos
en un sentimiento chicloso y lánguido
dejándolos adormecidos y con cara de papa como persona que va a votar
Supervista de rayos X
para detectar chalecos antibalas explosivos espías árabes
y las tetas escurridizas de su vecina
quien desde que lo conoce usa corpiños de plomo
Visión calórica
A consecuencia de las tetas susodichas
Invulnerabilidad (sólo en su interior)
se tomó 1 litro de laca marina cuando era niño
lo que lo hace inmune a los venenos y a las puñaladas
aunque le dejan cicatrices exteriores
Puede deglutir ladrillos, hojitas de afeitar
y cualquiera de las superpromo de McDonald´s
sin que su digestión se sienta amenazada
Superfuerza
sumamente útil a la hora del estreñimiento
También puede volar pero sólo a medio metro
del suelo porque sufre de vértigo

Los Archienemigos del Capitán Feliz
El cuartetero
Hábil rival del hombre de hierro
Emplea la denominada música de las esferas
(para rompérselas despiadadamente a la hora de la siesta)
Algunos afirman que escuchando su CD al revés
aparece el maléfico mantra cordobés “Marado´ Maradó”
El pastor Susano
Poderoso hechicero de voz hipnótica
Es capaz de transformar a cualquier creyente
genuino en una dócil marioneta sin piolines
No cree en nuestro capitán tampoco en Dios pero predica
su máxima hazaña fue robarle la camiseta de Racing versión descenso
La legión de suegras estafadas
Es una coalición internacional que persigue un único objetivo
castrar al Capitán Prolífico.

El atuendo del Capitán Feliz
Camiseta de Racing sin sponsor oficial
Calzoncillo de lycra por el lado de afuera
Pantimedias al tono
Capa prestada (que prometió devolverle a Robin
cuando los superhéroes cobren los haberes atrasados)
Antifaz tatuado sobre el rostro para evitar el careteo

Las esperanzas del Capitán Feliz
Poder reír a carcajadas hasta partir el mundo
Poder pegarlo nuevamente
Volar hasta la ionósfera sin que me falte el aire
(Aquí es cuando revelo mi identidad secreta)
y ser aceptado como terrícola sin renunciar a mi marcianidad

© Eduardo Espósito

Poema de Marta Braier


Las cosas están limpias, ordenadas
Deummond de Andrade.

Las cosas están limpias , ordenadas
-dice Drummond-. “Hay una luz encendida.”

Pero algo huele a peste
en la selecta biblioteca.

Cirugía mayor
-reclaman los de blanco.
(Serio el facultativo).

“Las cosas están limpias,ordenadas
-dice Drummond-“Hay una luz encendida.”

Ave María Purísima
-claman las religiosas.

Y el mal olor
entra por la puerta entreabierta

.. un animal informe
.. ha ganado la calle.

© Marta Braier

Prosa de Elvira Alejandra Quintero


Él

UNA CERTEZA parte mi corazón y no se reduce. No sé hasta donde llegaré con esta obstinación.

Pues hubo días en que ya cansada de abordar la misma idea decidí dormir, dejándome llevar por un insoportable sueño largo y pesado, dejándome avasallar, dejando de ser yo, de ser yo, de ser lo que siempre he buscado en los espejos astillados de la noche.

Mas cuando busco la escritura no encuentro otra cosa que el poema. Y el poema es un estado del alma, sólo un estado, en el cual los hechos importan jamás por su consecuencia sino por el paisaje que dibujan ellos mismos mientras logran ser.
¡Es tan difícil ser...!

Mientras allá lejos la ciudad se debate en el drama de la miseria, de la desesperación, de la desesperanza, la ciudad de mi alma naufraga tanteando la sombra del amado perdido, el amado que dejó de serlo para buscar su historia en el otro lado del planeta. Junto a mujeres que desconozco, junto a hombres que hacen brillar sus pupilas grises, junto a niños que se aburren dejándose pasear en un carrito en el parque.

Ese es el amado que me dejó: el amado que entrechocaba sus manos aferrándose a sí mismo, temiendo herirme con las frases que le costaba tanto decir.
¿Cómo dejarme y no sentir dolor?
Cómo, después de habernos amado en alcobas escondidas, y en calles escondidas, y bajo árboles que valía la pena oler en sus flores violetas, ¡después de habernos restregado los cuerpos contra su tallo!

© Elvira Alejandra Quintero

Poema de Eduardo Dalter



Amor marcado
de estos años.

A pesar de todo
vuela, vuelve.

Tibio es él;
a prueba es él.

Memorioso, dúctil
y carnívoro.

El da la hora
de esta hora.

© Eduardo Dalter

Poema de Patricia Díaz Bialet


EL EXTENUADO

Entonces en una bandeja oscura viene el sueño.
No tiene fuerza de dicha sino distinción de reclamo de lujo.

En una bandeja oscura viene el sueño.
Con abrazo de prevención de riqueza.
Con pulseras recobradas de la rueda de la niebla.
Con cansancio de hallazgo suave.
Con cuerdas de profunda espalda tallándose en mis brazos.

Después del amor
viene en una bandeja oscura el extenuado sueño sombrío apaciguándonos.

© Patricia Díaz Bialet

Poema de Marta Lía Brossa


“Cuarenta y tres perlas”

Siguiendo la línea de la nuca,
el perfil del comienzo de la noche,
un collar,
un escote en la espalda
por donde bajan seductoras miradas;
aparecen las primeras luces
junto a círculos de humo
que encierran notas de Brahms,
los oídos se detienen en las manos
que sobre el blanco y negro de las teclas
despiertan la música
dormida en la memoria;
rosas rojas y perlas
se confabulan en el brillo de las velas,
las flores lloran y se abren,
el piano de cola
es un barco que navega
entre el flotar de almas mustias,
al fin,
los dedos del pianista se detienen,
primero aplausos,
después silencio,
entre tanto cuarenta y tres perlas
cayendo como lluvia
se desprenden del cuello,
reproducen las luces de las velas,

Al rodar cada una,
es un presagio de amenaza y magia...


© Marta Lía Brossa

Poema de María Luisa Márquez


NUPCIAS

Tañe el vocablo
música cautiva,
morador de luz vespertina
consagrado en nupcias
de complacencias.
El individuo
su amor de género
alcanza el pubis de buena ventura.
Tan libre y grande
de identidad,
donde borra y pinta
las siluetas abiertas
... de metamorfosis.
Hubiera prometido
vestirme de semejedad
pero el gorjeo de un gorrión
irrumpe el tañido.

© María Luisa Márquez

Poema de María Amelia Diaz


La muerte de las flores

Unas flores inválidas y azules se desvisten en el florero
con suaves movimientos de arabesque abandonan sus cabezas
bajo la cadenza de alguna brisa que entra sutil por la ventana.
Entonces ellas, las ahora marchitas, abandonan sus pétalos uno a uno.
Como En La muerte del cisne,
las flores entraron en escena sólo para ofrecernos la magia de su muerte
Ellas, las que conocieron la libertad del viento y la fresca aventura de la lluvia,
las que durmieron palpitando bajo un techo de estrellas,
pequeñas pávlovas de florero
(todo su cuello sacudirá esta blanca agonía dirá Mallarmé en el poema)
ellas inician su último gesto de abandono,
se inclinan

y dejan sus pétalos sobre la mesa.

© María Amelia Diaz

Poema de Daniela De Angelis


MEMORIA

En el beso de la noche
la muerte desdenta su baba
luminosa.
No hay más aniquilación
ni piedad
ni dios
que esta ceniza agria
cavándome los ojos.
Un nombre es todos los nombres
cuando en la boca de mi madre
la palabra se aletarga.

© Daniela De Angelis
- Imagen, Nicoletta Tomas-
Imagen enviada por la autora

Poema de Juan Lucas Pantaleón Andrín


Llanura.

Si en la palabra vive el alba,
y el alba en la palabra,
pero la lengua y el lenguaje
me sujetan a la idea,
qué es aquella línea roja
que asoma por el horizonte,
cuál será su verdadero nombre,
si hasta su imagen
se va perdiendo en la nada
de una telaraña, tan
antigua como el fuego de la historia,
y me quedo mudo y son mis ojos
lo real de este momento.

Sí es así como lo pienso,
es hora de que el hombre
se aliste en las filas del escepticismo.

© Juan Lucas Pantaleón Andrín

Poema de Fabiana Posse


Toda ella

Toda ella.
Toda noche que ilumina y ciega estridencias.
Hasta los grillos se callan cuando ella abre los ojos.
Toda ella vestida de luciérnaga azul, bebiéndose galaxias y demonios.
De azul febril se pinta las costillas, desde ahí canta, desde ahí anuda los sueños de los hombres.
Toda ella princesa rota.
Despoja orquídeas del aire y se baña en su champaña delirante.
Niña, perra insólita, hembra de todas las tinieblas.
Amante de Caín, ofrecida al sacrificio.
Inmolada en ron, embriagada por amor al golpe del cristal.
Toda terciopelo desmayada de química imperfecta.
Sin sinónimos que la desnuden mejor.
Hembra lirio más valiente de noche porque la piel le sobra en el cuerpo cuando las almas se apagan.
Mujer imán.
Toda ella.

© Fabiana Posse

Poema de Silvia Loustau


soltó las correas de los baúles
soltó las trenzas de la memoria
soltó la música escondida
en el altillo de la tristeza
soltó todos los recuerdos
y los hilos atados por Teseo
soltó la luz del fuego
soltó las otras caras del espejo
soltó los demonios las gárgolas y las mariposas
soltó el último adiós
y
se quedó desnuda.

© Silvia Loustau

25/11/11

Poema de Santiago Sevilla Vallejo


Carta de Marcel para Ea

Las más de las veces se confunde
el humo con la forma
y la forma se desvanece en humo.
De las llamas surgen
las agitadas bailarinas,
que quieren llegar al cielo
con sus amantes guerreros.
Sin embargo, los palacios
se mueven como el desierto.

Tú eres ligera como el humo.
Nunca te veo llegar,
pero siempre estás cerca
con tus ojos de agua
y con la sonrisa escondida.

Te amo desde que te vi reírte
con los labios y con el cuerpo,
con la alegría de los niños
que juegan sin parar.
(Creías estar sola).
Te quiero porque
todavía crees en la magia.

Tú puedes ser mi forma.
Deja caer tu pañuelo
para que yo pueda recogerlo.
Déjame verte reír de nuevo.


© Santiago Sevilla Vallejo

Poema de Jorge Boccanera



El pájaro trogón, capucha negra, cola de
presidiario, deja en el aire este mensaje:
....“Y tú no me conoces,
...............nos amamos,
....y yo no te conozco”.

© Jorge Boccanera

Poema de Cristina Chaca


ALGO SÉ

Algo sé de tu amor
porque por las noches,
cuando duermo,
me abrazas,
también dormido,
y yo creo que es
a mi.

© Cristina Chaca

Poema de César Cantoni



EL ESPÍRITU DE PLATÓN

El espíritu de Platón
juega a las escondidas
mientras el gato de mi vecino,
que ahora camina
orgullosamente
por la medianera,
parece burlarse
del conocimiento humano
esgrimiendo la cola.

© César Cantoni

Poema de Adriana Maggio


Cómo se vino la muerte…

Escribe del abismo,
de las alas marchitas
del poema.
Escribe del río seco,
de la boca seca
del volcán.
Y del desierto,
y su arena enceguecida de sed.
Escribe de la no presencia,
de la lengua endurecida
de la frase.
De la mano inmóvil
y la piel surcada de costumbres.

Lleva un árbol
clavado en la garganta.
Una montaña de hielo
enjaulada en sus costillas.
Una leona muerta
en sus espaldas.

© Adriana Maggio

Poema de Roberto Reséndiz Carmona



LA EQUIS FORMA DE LA NADA

Deambula por calles solitarias
evita encontrar al imperdible
trazos de hiel
la equis forma de la nada.

Pudo sortear
ladridos de perro y vuelos de lechuza
la sed del exiliado
ir tras la sombra
del colibrí que matiza el cielo.

Vestido de gris
en la avenida treinta y cinco
da vueltas al tronco Carolino
posa los ojos desvelados
en el estúpido follaje que lo agobia.

Termina el silencio por derrotar a la tormenta
al trópico de cáncer
a la diagonal del los hechizos.

La ausencia acaba por achicarle el alma
la imagen del espejo
la lenta agonía...... de su paisaje.

© Roberto Reséndiz Carmona

Poema de Cecilia Glanzmann



sin aDioses

Camino mis días
con la sonrisa pronta
con la mirada ardiente
en este tiempo
de adherencias a mi vuelo.

Mi corazón
tiene que saltar la cerca
atravesar un desierto
sin lazo que ahogue.

Mi amor es un abanico
en pentagramas de entregas
en claves
y en fugas
a esas generosas dimensiones
del abrazo.

© Cecilia Glanzmann

Poema de David Rosario Sorbille



La tristeza

La tristeza
me invade
al levantarme del lecho
y observo
que Ella no está.
Busco razones en vano,
no entiendo,
pero insisto.
La mañana avanza,
y la realidad
se hace pesada,
como suelen ser
los recuerdos más amargos.
He perdido a mi amor,
y las palabras
se tornan en soledad.
Un silencio profundo se abate
sobre mis pensamientos,
y me siento como un pájaro
con sus alas quebradas.

© David Rosario Sorbille

Poema de Cristina Ramb



TEJIDOS

La trama de la tela
sus infinitos hilos
sus espacios vacíos.
La razón el poema
sus palabras escritas
sus profundos silencios.
Texturas y colores
diversas consistencias
envolviendo los cuerpos.
Fonemas o imágenes
sutiles entreletras
recubriendo el sentido.
Ambos llevan la trama
que les da su existencia
la misión de cubrir
lo que no ha de ser visto
lo que no ha de ser dicho
lo que desconocemos.
La tela del poema
es un manto de letras
que protege con tinta
del frío a los deseos.
Suavidad de la seda
enmascarando heridas
en la piel el amante
Arrugadas metáforas
esconden en sus pliegues
la imagen del olvido.
Remiendos de los verbos
conjugando en pasado
lo que rasgó el presente.
Allí el poeta encuentra
su disfraz o su abrigo
para ocultar sus miedos.
De satén o arpillera
hoja en blanco siniestra
arropando la noche
esperando sin prisa
que un perverso sueño
nos desnude o nos lea.

© Cristina Ramb

Poema de Benjamín Mejías Caris


El dedo goza la plenitud en su dedo
incorporándose a los gestos
diminutos signos
playas calificadas
planicies descalificadas.
El espacio a la intemperie del dedo
el dedo por los dedos
y los dedos unidos jamás serán vencidos.

© Benjamín Mejías Caris

Poema de Claudia Ainchil



PLUMAS

Viaje de plumas cayendo lentamente
ahuecando sorpresas
en medio de la nada
un café rezuma identidades sin nombre
espero a tientas la vuelta del pasado
qué humo somnoliento
ocupará el espacio?
acaso el hilo conductor habrá averiado
cada ayer?
un café me muestra
me intimida
escribo líneas
mi vida
llegué tarde al encuentro
el alma esgrimió piratas
y ciertos parches escarlatas
soy pluma...
cayendo lentamente...

© Claudia Ainchil

23/11/11

Poema de María Silvia Paschetta



Fue el tiempo de los rieles
........................la ciudad
........................los libracos
........................las aulas revoltosas
........................los paros
........................los derechos
........................las noches de los lápices
............................. y las de los bastones
........................las vendas en los ojos
........................los amigos perdidos
........................la duda
........................los escapes
........................los vuelos especiales
........................la mirada de ciego

Fue el tiempo sin los ojos
de mantenerse abiertos para ver qué pasaba

Fue el tiempo del silencio

© María Silvia Paschetta

Poema de Luis Benítez



Cinco contrapuntos para Erasmo de Rotterdam

II.

Cayo Suetonio Tranquilo iba del archivo a la orgía
Murmurando entre dientes “todo esplendor perecerá”;
Él contaba los césares con los dedos de la mano
“La historia siempre juega a los naipes”, repetía,
Siempre lejos del oído poderoso de Adriano.
“Sólo yo veo la mugre de sus manos
Dejar sobre el verde de la época lo gastado de la carta”,
Se consolaba en el bullicio de los baños públicos,
Entre las apuestas y los pactos para levantar
El precio del trigo en Aquitania.
“Ella tiene los dedos sucios”, insistía en el circo
Y “¿Cuántas Romas vendrán después de ésta?” suspiraba
Sin atender a las ofertas galas del mercado de gente.
“Sólo lamento que no vaya a estar allí para llevar las sucesivas estadísticas”,
Se persuadía en la cena:
Rellenas lenguas de flamenco, alondras en hojaldre,
Tibios entremeses de carpa, lampreas en salsa de jengibre,
Jamón de oso, truchas. Peones de ajedrez
Antes del gran jabalí sabino, espléndido como un imperio
Cruzado por ríos de foscum de Falerno.
“Mientras ésta y no otra sea mi única preocupación,
Estaré a salvo de esos dedos sucios”, concluía
Antes de dormirse… al día siguiente era otra historia.
“Ah, Lucano, vos viniste al mundo a divertirte.
Ah, Virgilio, vos pasaste por el mundo seguro de una ruta más feliz.
Ah, Horacio, tu nombre está hecho de incienso y de mareas.
Todos juntos me dejaron la alternativa única de esta noche.
La otra no es menos temible:

ANDREW MARVELL

arduo y astuto, por caminos invisibles
(a la usanza de Dios)
voy llevando al corazón de los hombres
el apasionado amor por la palabra:
así como dice la rama inclinada en el estanque
muda y sin un eco pero alada
y se repite. que la sociedad de poetas de londres
brame aullidos al rey y su perrera:
mío y de john donne es el fruto amargo de la rama.
ni los dialectos que vienen de más allá del mar
ni las candideces labradas al estilo del día
pueden con la fuerza que indica
que todo perecerá: mi poesía es del hueso
que dejan tras de sí los papeles y las épocas.
cuanto es el día no dura más que el día.
pero no está desnuda la pobre,
que siempre es la Obligada y la Rota, Invicta Abandonada:
yo venceré. no yo, sino la rama”.


© Luis Benítez

Poema de Susana Giraudo



EL ARCA

Me pregunto
que dejaría en tierra
antes de que el arca
.................... se aleje.
Tal vez
no cargaría la vergüenza
el miedo infame
los ojos del otro
.......... y los tabúes

Dejaría también mi vida,
................. este accidente
siempre a punto de suceder,
destino de morir en los arbustos
para que me coman las hienas.

¿Qué diría mi madre
.................... si me viera así?
Mejor un día de ayuno en la semana
....... - eso diría -
un día de mutismo y de sordera
un día de acumular coraje
para poder morir
............... de otra manera.

© Susana Giraudo

Poema de Leonardo Gastón Herrmann



Sombría religión de caracoles dormidos
en las cenizas,
los parásitos de la luz contemplan
la caparazón que contienen mis ojos rodeados de líquenes.
Corazón atado -pendulante- atravesado de alambres de púas.
Sostenido; incrustado en la frágil
columna de ramas.
Costillas que rodean mi carne
aprisionan en sus catacumbas
a órganos cansados del tiempo
y la decadencia.

© Leonardo Gasstón Herrmann

Poema de Silvana Bonacci


VIENTOS ARDIENTES

Vientos europeos
cruzaron el Atlántico
revolotearon en el sur
de Buenos Aires
En el alboroto
tomé cuerpo
crecí . crecí
rodeada de palabras
palabras en dos idiomas
Entre mate y tallarines
olí . papel
leí . leí
recuerdos esperanzas
Esos vientos
dibujaron mi camino
anduve por ahí
hasta que yo misma tomé el lápiz
y otros caminos dibujé

Ahora otras palabras dibujo
y entre ellas aparecen sonrientes
Están conmigo
siempre están
y soy ese sueño
ese que un día imaginaron
abrazados en cálidas sábanas

Generosos padres
que siguen soplándome
al oído
vientos ardientes

© Silvana Bonacci