24/8/11

Poema de Edna Pozzi


Y si hemos hablado con palabras
cargadas de fatiga y de pudor
fue porque al salir del infierno
nadie nos dijo
que en la tierra quemada
se estaban posando ángeles con ramos verdes
y mariposas pequeñas
en las alas pesadas de blancura.


© Edna Pozzi

Poema de Amadeo Gravino



Virginia Woolf
mira
caer
la lluvia
en un poema triste:
mira
caer
la lluvia
sobre bombachas blancas
que parecen gaviotas
o peces

© Amadeo Gravino

Poema de Patricia Díaz Bialet


CULEBRA

..............al hombre de hostia restringida

Intenten con otra.
Con moscas flagrantes.
Con mariposas embebidas en éxito.

Intenten con mujeres más felices.
Yo no me inquieto ante nada.

Tambor o peldaño transparente es mi goce.
Doy vuelta mi piel y me cubro de hartazgo.

Sin embargo parezco simulo embauco a cualquiera.
Me alaban se desmayan.
Y en su mano sostienen el tubérculo extático.

Pero a otra vayan con su humor de loro suspirante.
Con su miembro codorniz.
Con su lunar de regadera.

A otra con la intención oculta.
A otra.

Yo me basto y a veces no me basto.

Un pecho apunta hacia nada y el otro en plena decadencia.
Me defino culebra atrapada en su propia histeria.

................un departamento en el mes de Octubre

© Patricia Díaz Bialet

Poema de Amalia Mercedes Abaria



MONTEGIORDANO

Subimos por la colina hacia Montegiordano.
Y estamos en silencio.

Subimos por la colina y la lluvia cae
..................... en nuestro pequeño mundo.

Arriba duerme una nostalgia de los que no están,
de los que lloran este rumor,
el triste espacio de la tierra viva,
las infinitas estrellas de un cielo perdido para siempre.

Si fueran campanas o un Ángel,
pero son las cabras, tibias en la montaña sola,
y uno evoca al campesino que lloró hace tiempo
........................................ también solo.

Si fuera la muerte la que avanza
o el despiadado silencio que no cesa,
pero es un hombre
buscando algo que fue sangre, algo que fue tiempo,
algo de su corazón perdido.

Y el polvo se levanta alrededor.

Pero ya llegamos, suelo, madre, punto.

Se descubre un poco de muerte, lejana…

Y pensamos en los otros, en los que no están

© Amalia Mercedes Abaria

23/8/11

Haikus de Lía Miersch



En las orillas
de la tierra arrasada
Ya nada tiembla


.......... Entre las ruinas
.......... orando por los muertos
.......... Cuatro soldados


Todo perdido
Tal vez quede la luna
y una ventana


© Lía Miersch

Poema de Elena Cabrejas


ARIADNA

Son los sueños, amiga
el templo de las iluminaciones
E. C. (Setiembre 1988)

Pelo de viento rojo alas de pájaro
tijera del cielo
enredadera creciendo sobre tus hombros
y tus ojos toda sombra agazapando miradas
detrás de las pestañas
que sueñan soles panteras soles garzas
soles creciendo a borbotones
en la soledad de tu espera.
Allá estás donde comienza el día
cincelando nostalgias y ensoñaciones
que gritan desde tu garganta cerrada.
Allá estás donde pasa la noche cubriéndote
con su vestidura de vahos umbrosos
arropando tu sueño.
Y el regreso del mar que llega
a buscarte
para devolverte la risa. Tu risa.
Sin escarcha sin corteza, desnuda y limpia
la risa de pétalo a medio día
que canta en la vasija de tu corazón.


© Elena Cabrejas

Poema de Martha Goldín


una mujer llora frente a una ventana
................................ que no es tal
un muro es
ella no lo sabe y cree ver las calles
...................... y las gentes pasar
los seres amados cree ver
una mujer llora frente a un muro
............................ que no es tal
una ventana es
................. pero ella no la ve
....................... ella no la ve

© Martha Goldín

Poema de María Del Mar Estrella


ROMANCE A UN NIÑO DE ALMERIA

.................A mi padre

De un puerto pequeño y blanco
bajo una lluvia de estrellas
partía sereno un barco
hacia las costas de América.
En el puente, desvelado,
un niño de ojos violeta
mira su pueblo lejano
y al dar vuelta su cabeza
mide el océano,ancho,
redondo como un planeta.
A lo lejos se oye el canto
de una perdida saeta
y el niño siente, salados,
el corazón y la pena.
Adiós cortijos y campos,
adiós burricos de feria
olivos donde he jugado
castañas que compartiera
a la luz de los gazpachos
y al rumor de las acequias.

Adiós muros milenarios
de esa Alcazaba que tiembla
como un águila de mármol
mitad nube, mitad piedra.
Mi desnudez, y el verano
y mi virgen marinera
y esas alas de cobalto
de mi cielo en primavera.

Pone la madre su mano
sobre el hijo y lo serena
-ojos de tibio remanso
frente de sabia nobleza-
Niño mío, escucha el canto
de tu tierra donde fueras
que tu raíz se hará árbol
y tú un gallardo poeta.
En ti latirán los pasos
de nuestra sangre andariega
que si el sufrir es hermano
de todo aquel que navega
no olvides nunca que el llanto
de un andaluz es riqueza.
Algún día, retornado,
volverás a esta, tu tierra,
besa por mí los sembrados
búscame en todas las ferias
y ese día azul y ancho
hombre ya, grave poeta
dí que Dolores ha anclado
en Almería,la bella,
que al Marchal subo de blanco
como una novia risueña
y que por mí están cantando
campanarios y doncellas.

Un puerto pequeño y blanco,
una jauría de estrellas,
a lo lejos ,solo, un barco
y una lágrima que tiembla.

En el puente, desvelado,
el niño de ojos violeta
padre y madre a su costado
le dice adiós a su tierra.

En la palma de su mano
brilla la cruz del poeta!


(escrito el 28 de octubre de 1980,celebrando su cumpleaños)


© MARIA DEL MAR ESTRELLA

Poema de Marta Braier


Gestos de minué

quién diría:
soñaste una chaiselongue
de tules y topacios
vos toda oropel
y pasamanería
.................. devota
del pie de Cenicienta
pero no .. gran desmadre
ajetreaste tupé
de ajorca y brillo
viraste de color
emperatriz del miedo:
fané y descangayada.

© Marta Braier

Poema de Leonardo Martínez


VERANO

II

Dios es una gran boca
que habla por el viento
y la tierra una sed del agua soñada
como cielo sangre fulgor de olvido
la habita un silencio en llamas
y los árboles son el cuerno antiguo
por el que sopla un dolor rojo
de savia caliente y traidora

© Leonardo Martínez

Poema de Nilda Barba



es heroico andar sobre las aguas
sin las botas de goma en las rodillas
ni ley en las tablas por si las olas
en el dique sin peces
agua vestida espera
el paso del éxodo

cada huella sacia
el hambre domada en el desierto
el fuego no consumió el árbol
ni la piedra

© Nilda Barba

Poema de Nerina Thomas



Llegó el tiempo nuevo
aquel que creó
en sus sueños.
Todo lo que se piensa
crece.
La utopía se muda
la realidad se vive.

© Nerina Thomas

Poema de Moni Indiveri de Vega


. . .” yo Juan hermano de ustedes
. . . caí en éxtasis un domingo
y oí detrás mío una fuerte voz,
como de trompenta. . .”
Apocalipsis 1, 9-10

¡oh Torrente de Amor!
abrazo líquido que me sumerge

tripartita presencia
recibe mi ofrenda
de bruces .. los brazos extendidos
más allá del altar

el incienso orilla
la música agrega al temblor
el vibrar .. de mi alma

hasta una playa
me precedes
se vuelve seda a mis pies
el nácar de la arena
tus huellas se pierden en la espuma

quiero construir mi santuario
sobre la roca .. húmeda y brillante
emergida a la distancia

me susurras que sí
y puedo


© Moni Indiveri de Vega

Poema de Anahí Duzevich Bezoz


SÓLO INSTANTES

“la vida, en realidad, es una calle de sentido único.”
Agatha Christie

Como si fuera posible retener la vida
en esas chispas de recuerdos
como si fuera posible retenerte
sólo por instantes dispersos…

…en la llave puesta del revés
en el sonido del agua al hervir
en el movimiento de cabeza antes del beso de despedida
al hincar los dientes en el trozo de galleta
al rozarse nuestros cuerpos en el pasillo
en el cruce de manos sin que los ojos lleguen a encontrarse
al mirar el cielo al abrir las ventanas por las mañanas.
Como si fuera posible retener la vida
Sólo por instantes dispersos…

Como si fuera posible eliminar
este escalofrío que me recorre el cuerpo…
con tu ausencia.

© Anahí Duzevich Bezoz

21/8/11

Poema de Laura Massolo


NO HAY POEMA

Ahora has hecho lo que no has hecho; lo que no has escrito,
escrito está: estás condenada a lo imborrable.
Maurice Blanchot

I

Se fue mi fantasma
No sé dónde
No lo encuentro en las manos
No se deforma en los sonidos que resbalan en los poros
No tiene rumbo de misterio ni de pánico
Se fue
simplemente
Se llevó las letanías el silencio la obsesión por la gramática el discurso del hambre y las flores podridas de la fuente
Ha dejado de dictar la erosión de las cortezas
No salpica sombra
No se anuda en renglones
Ya no dice mi voz
Son lenguajes roncos
significantes que organiza con asombro la garganta
disonancias que hacen tonterías con los verbos destruyen la sintaxis se aglutinan se pegan

Unas filas absurdas creen que representan pájaros Creen que vuelan
Se disfrazan con plumas de colores Abandonan las jaulas Dejan manchas de tinta

Nada duerme sobre puntos
Nada despierta con la última palabra
Se desnudan las letras
Algo moja los signos

No hay poema

© Laura Massolo

Poema de Irene Gruss



MI HIJO SE HAMACA

Mi hijo se hamaca
y canta.
Canta la misma canción
y ríe igual,
como si me estuviera hamacando
y fuese mi canción
y este -y aquel- vaivén
nos perteneciera.

© Irene Gruss

Poema de José Enrique Ramírez Aguilar


Poema ufano

Rosarios de agua
en el rostro flagrante del espejo.
Sombras del reflejo
................ prisma de oscuridad
para la orgía de los colores.
La fetén.
Fecundación del desdén.
El tótem.
Hace jirones del pensamiento.
Instinto de la muerte
embozo salvaje y violento
de la supervivencia del alma.
Óvulos y zoospermos empalados.
El ocaso se desangra.
El crúor herido se arrastra
busca el umbral del arpa
al menos el laúd funesto.
Una laude le hará el amor
a nuestro cuerpo yerto
................... hasta el polvo.


© José Enrique Ramírez Aguilar

Poema de Diana Poblet



Al callar
fue el parlante del silencio
lo ensordecedor.


© Diana Poblet

Poema de Karina Sacerdote



bajo la lluvia
la lágrima
como un silencio invisible
como un dolor inescrutable
un grito
que en medio del bullicio
se pierde
así
justamente así
el dolor que nos acompaña

© Karina Sacerdote

Poema de Leonardo Gastón Herrmann



Sombría pendiente de los ojos abiertos,
cuevas de mandrágora
camino estrecho de la sombra
ritual de la felicidad travestida
horas de los dragones descuartizando ángeles.

© Leonardo Gastón Herrmann

Poema de Florencia Lo Celso


No intento explicar
la geografía más profunda
ni la indiferencia erguida
de las sombras,

tengo la sed y el agua
juntas;

por ello la certidumbre de vivir
me asombra
y transforma
la carne
en inciensos y penumbras.

© Florencia Lo Celso

Poema de María Chapp


D E S P E R T A R

demasiados peces no madurarán
ojos y ojos flotan
........... preguntan

buscadores de oro
matan caballitos de mar

matan perros ... gatos
venados ... gacelas matan
a sus propios hijos envenenan
con sangre envenenada

río arriba vivía el árbol
ballenas ... delfines
memorias de la humanidad

vendrán a buscarnos los glaciares
a llevarnos al lugar

donde el ojo despierte

© María Chapp

Poema de Raúl Feroglio



TARDE

La flor se inclina
bajo el peso leve de una mariposa blanca
El aire de la tarde las mueve
en danza
tan única
tan para mí
que necesito anotarlo en este sitio
Mariposa, brisa y flor
no caben en mí
sólo en nosotros.

© Raúl Feroglio

Poema de Marcela García Ferré


Ella

“Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”.
Cesar Pavese

se mirarán sin entender lo ya sabido
conversaran sólo de recuerdos y del destino
aceptada o no, se fijará por dónde entrar
y al encontrar tus ojos
te hará enamorar de aquella ilusión
llevándote a la tierra
adonde la agudeza
clava al tiempo contra ese muro
.......................... el que se diluye
.......................... en el todonada

© Marcela García Ferré

20/8/11

Poema de Alfredo Lemon



RITO DEL ATARDECER

Entra el sol al horizonte

como un amante a las sábanas.

Y en la tez violácea del cielo

-diáfana carne-
la luna.

© Alfredo Lemon

Poema de Fabiana León



Lo viste correr
despedazado
y sin embargo
no atinaste
a cruzar la calle
y juntar sus retazos.


© Fabiana León

Poema de Roberto Reséndiz Carmona


NO MÁS TAZAS DE CAFÉ

No más tazas de café
que reposen humeantes sobre la mesa de cristal
a las diez de la mañana
no más escaleras que subir como tajadas
ni rituales griegos
ni dramas en la madrugada
ni cuerpos impacientes
que entren de cuarto en cuarto
en el lecho marino.

El cuerpo está vacío
como una lata de cerveza
no se debe brindar con polvo
en los charcos de sangre
por el vicio de la nostalgia.

La luna ayer brilló ligeramente
sus afilados dientes mordieron las cinco de la tarde
levantó palabras
luces adormecidas
algunas piedrecillas imantadas
un traje negro
una pestaña
el horizonte congelado.

Su voz nombraba puertas
sostuvo los puños que levantamos en lo alto
el vaso de agua
la copa de cristal cortado
una manzana amarilla
el jardín llovido donde arden los recuerdos.

Dicen que a veces el corazón se cansa de latir
se olvida de las golondrinas mojadas por la lluvia
le da por descubrir las otras calles
algún espejo
una palmera
le da por perderse en una arcada
en una urna de madera
por extraviarse
en cualquier ciudad del mundo
solo
sin cita
sin billete de regreso
con sueño
con ganas de ladrarle hasta a la muerte.

He caminado de galería en galería
visitado museos
bares
casas despintadas
hoteles descascarados
he descendido en algunas grutas salinas
fotografiado estalactitas
manos de niño
rumor de olas
he trepado en los balcones
para gritar su nombre
para dormir indefenso
en los confines de la tierra.

Todo sigue ahí
bajo
ladro
aúllo
mordisqueo las horas
rehago algún boceto
taladro algún poema
con los ojos muertos
revuelco el tiempo
para tocarla con las manos.

No quiero escuchar más tangos
ni saxofones tenores
ni partituras de piano
o algunos entremeses
no más fantasmas que salgan a caminar por avenidas
que persigan o se acuesten con la lluvia
no más sueños de miedo
ni retazos de tiempo desahuciado
no más soplos de muerte
sólo el salmo de amor
que aún nos pertenece...


© Roberto Reséndiz Carmona

Poema de Alejandra Leonor Parra


La casa

Comiendo las migas del día
apoyada en el mantel a cuadros
....... converso con mi sombra, mis cristales,
....... las letras del anagrama

Desde la ventana cuelga la vida
del gato negro
................ su mueca

Nadie ve, pero él sabe
que la casa no está vacía
...... saturada de espectros
...... carcomida de invierno

Mi cadáver y yo
tomamos té con la muerte
...... jugamos truco por un alma
...... que nos besa la boca
........... mientras se roba el as de espada

© Alejandra Leonor Parra

Poema de Daniela De Angelis



Inmóvil
de pie
impiadosa habitaba la vergüenza
la del salvaje roce del verdugo
doliente criatura a la intemperie
de los furiosos silencios
de las injurias rituales
de la escoria imperturbable
cuando en la muda desnudez anochecida
se erguía furtiva la sílaba del miedo
y este anzuelo sin boca
y este mundo sin lengua.


©Daniela De Angelis
-Imagen, Amadeo Modigliani-
(Enviada por la autora del poema)

Aforismos de Alejandro Lanús


Umbrales


Quien critica, usualmente,
ataca a los otros en sus propias falencias.

*

¿Por qué será
que la primera forma
de expresión del hombre
es el llanto?

© Alejandro Lanús

Poema de Claudia Ainchil



DEL TIEMPO

Rugen, son travesías a veces perceptibles
hacedores de escándalos
tiembla ese anaquel
que llevamos escondido
y empieza a caer a través de lo etéreo
una abstracta gama de colores
ya no es tan blanco
el blanco ni rojo ese alarido
que nos dejaba sin palabras.
El costumbrista tiempo y sus lagos móviles.
Eran otros quienes se esfumaban
hasta volar en tempestades
pero un día los tornillos se adhirieron
al precepto de la rueda incansable.
Aparecieron ríos
el mar embraveció kilómetros de horas
tiznes y acueductos
de pronto, casi sin darnos cuenta
dejamos de ser esos niños jóvenes
la adultez pasó a exhibirse como una máquina
reloj ligero del camino sinuoso
y aquí estamos
desplegándonos
tanteando
descifrando...

© Claudia Ainchil

Prosa de Daniel Ahumada


El paisaje retoza en los inviernos de tanta luz me dije alumbro, sueño, sueño que no soy lo que fui, y que los colores se difunden como llueven las cargas de silencio, pero soy lo que soy y no puedo negar mi colorido aunque las luces encandilen mi intención de ser mejor aquél que éste, o bien aquél del que jamás salió ni bala ni gemido.
.. Quise salir de mí y me salió un gritito agudo, imbécil, un quejarse de mí por un hacia mis todos los quejidos, racimo de colores fusilados porque negar la sangre de lo vivo sería como negar la muerte del vivido.
.. Y porque pudor me huele a finjo, me finjo ser aquél que nunca he sido, así como las luces se atolondran cuando busco sin ver los millones de crímenes-motivos.
.. No pude ser un cristo porque mi redención se ha redimido, de cárceles y pedazos de carne de todo colorido se enrejó cada estirpe como el árbol que suprime la hiedra en su castigo.
.. Pero fue cada una, cada una por su lado altivo, por su lado rojizo centelleante a morir y matar al más temido, y tuvieron las rimas su martirio hasta que las declararon satisfechas por claveles del aire que asfixian a la especie en cada espino.
.. No trato de llorar, mi sollozar lamenta mi vacío, no tiene con qué hacerlo ni una lágrima predica de esta muerte su cultivo, y quise regresar para quedarme junto a todos vosotros mis motivos, de los buenos o malos, mis motivos, los que tengo tenemos aunque nos hagamos la sota yo no he sido, y quién si no, quién apretó las armas para hacernos despedazar en alambiques me salgo y descuartizo.
.. De qué futuro habré, de qué insomnio padeceré en la celda nupcial de este vestigio. No sé mi soledad, soy sólo ser humano buscando tapar lo que le han dicho, la carga del serás viene contigo, la fuerza del serás seré ya he sido.
.. No vengan con la sangre de los que no se sabe si estuvieron, no busquen confusionar mayor la aplicación banal de lo analítico. No me nieguen la sed de la laguna aunque la trenza estruje por disciplina augusta convenida. No miren hacia atrás con ojos gansos, ayúdenme a mirar frente a mí mismo, ayúdenme a hacer foco en la frente del crimen sin castigo, clavar el áspid en el cenit de la leyenda para evitar enroques estratégicos, lamer la sal de la mortaja no será de mi ser si por mí fuera, pero si lo queréis, ayudo con mi lengua les ayudo a envilecer la historia de los trinos.

© Daniel F. Ahumada

Prosa de Fabiana Posse



Vas acuarela vas.

Nunca es suficiente, nunca alcanza tu boca ganada en un estallido tarde y satánico.
No alcanzan tus palabras, llueve y el hambre sacude los escondites, aparecen baches inundados que rugen lo que callas, cada uno de tus secretos mortales y contagiosos vuelan lentos y en ocaso, gemelos del vacío, no se espejan en los charcos tus rostros, no te ves.
Espira el grito donde duelen más los cobardes gestos que la mermelada de tu sangre.
La carne, (ese caprichoso límite del vicioso penar del alma), la carne se debe a la tontería del tiempo, el tiempo no respira en sueños, solo te ahoga de vez en cuando en una pesadilla hermosa, ahí te advertís carnívora en sueños de otros.
Bajo tu piel se arma un papel de fumar, un sorbo de espuma babeando desde la boca de un dragón, y vamos con tu resto de naufragio, las uñas se toman el primer avión de la noche. Y desaparecen en la línea de fuego, pasaje en asiento de primera a morir sobre una caricia de saliva y cárcel.
Golpe y porrazo, la nota final con único destino…la trinchera de un cuerpo caliente dentro de una cajita de música desteñida.
La cama se hace aeropuerto de tus ganas. Y nada te detiene, aunque olvidaste la visa dentro del mar, ningún viento que no provenga de tus vísceras te paraliza.
El cemento se nombra cielo, mientras de tus pies…
Salen poemas desde el etéreo espacio de un ojal sin botón, sale un susto de barco hundido, sale la palabra zarpando del plasma de tus venas, risas arañadas de letargo, promesas del remitente de una carta que se acostó sobre tu espalda goteando serenatas y guirnaldas.
Llueve y nada te sorprende, maldecís haberte colgado en este viaje, fluidamente.
Insultás haberte montado una escena de amante despechada sobre las huellas del barro de tus cacerías.
Vas acuarela…vas, cerrando ventanas que suponen alas verdaderas, sellando miedos que crecen como pasto desollado a tu alrededor, censurando colores que habitan en la nieve de los ocultos detalles de la tela.
Trenzando lazos de telaraña transparente y liquida de historia sin paranoicas cicatrices. Somnolienta sobre el telar de un esqueleto amorosamente igual al tuyo.
Inestable muñequita, dolorida de caminar sobre alambres y agujas ebrias, paseas la vida, buscando un sicario que coloque dentro del frágil laberinto tu humedad suelta y aturdida, complicada, sentada en la última silla vacía del baile.
Vas queriendo recordar estos paisajes como terrenos posibles desde donde desterrar.
Vas desterrando estos recuerdos como paisajes posibles en donde habitar.
Vas acuarela vas…y nunca nada es suficiente.

© Fabiana Posse

Poema de Alejandra Crespin Argañaraz


PRESENCIA

Dios, está presente en
la vida tranquila o turbulenta.
Su presencia, a veces, no se siente,
solo al desatarse la tormenta
levantamos los ojos hacia el cielo
y aflora con su nombre la plegaria;
el alma quiere abandonar el suelo
y elevarse, alondra solitaria,
hacia el reino soñado de la Paz.
No solo la oración nos lleva a Dios
si el Hombre, pese a todo es capaz
de seguir su marcha y acallar la voz
del constante infortunio de su vida,
podrá encontrar al cabo del camino,
sangrante o cerrada toda herida,
la Estrella que le deparo el Destino.-

© Alejandra Crespin Argañaraz

19/8/11

Poema de Ester De Izaguirre


EXILIADO

A Enrique Anderson Imbert

Existe el desterrado y existe la costumbre
que transforma el castigo en una espiga;
existe la costumbre de olvidarse
del nombre de la tierra
y formar otro nido, en otra orilla,
y vendarse la herida con restos de bandera.
Caen destronados los reyes de la infancia,
se buscan los paisajes
de la ciudad amada
y el hombre antiguo se desangra y calla.
Nace y muere cien veces una noche
por hallar la Cruz del Sur sobre su frente,
pero ve que la cruz está en su espalda
y en sus pies la simiente
que dejará sus frutos en una tierra extraña.
Del otro, del que era, ni acordarse.
A él, Buenos Aires le duele en el costado
pero la lleva a cuestas por el mundo
como una escarapela del destierro.
Hubiera sido cómodo
dejarla en el estuario
y jugar a olvidarla poco a poco.

Pero eligió fundarla en todas partes,
como una medalla lucirla en la solapa,
y celebrar en versos a la tierra nativa
con la lealtad y el fuego
de una lágrima.

© Ester de Izaguirre

Poema de Susana Rozas


Homenaje

No me perdones las manos
si te detuviste
sobre mis pupilas
para arropar

los restos del silencio.

© Susana Rozas

Poema de Luis Benítez


La suerte del amor en la posmodernidad

Alguien dijo que nada queda de distinguido en este mundo
Salvo el hábito de la cacería de osos polares
En el verano ártico. Aunque parezca obscena,
Es una actividad ejecutada seriamente:
Familias enteras viven de este afán de conservar
Algo distinto, inmaculado todavía.

Hay hombres serios cada primavera calculando
Que con lo que dé el verano enviarán en invierno
A sus hijos a la escuela. Sucede en tierras tristes:
Kholokohak, Furstboro, Saint Felicien
Son algunos de esos lugares donde,
A medida que se retiran los mosquitos
Y la niebla cede, tienden la vista a lo lejos
O acechan el teléfono, atentos
A la agencia que solicitará sus servicios.

Dos meses después, cuando todo haya sido concertado,
La aurora boreal hará iridiscente el paisaje cubierto
De nieve sucia mezclada con barro y ramas,
Grandes montones peligrosos por donde
Estos hombres graves fumarán sus Marlboro
Guiando pausadamente al extraño al mismo sitio,
Al mismo oso muerto el verano anterior.

Luego las fotos, los mesurados festejos,
La alegría que tiene que haber en ese momento.
La alegría es un deber como cualquier otro.

Cualquiera sabe que la ballena azul
Es el más grande animal que jamás haya existido
Y que no se conoce actualmente su número,
Aunque se estima que quedan demasiado pocas
Para el decoro del planeta.
Un animal tan enorme debe ser, asimismo, conservado.

Los sonares y electrodos de la base de estudios de la vida marina en Maryland
Han detectado un nuevo sonido emitido por las grandes azules:
Es como un aullido asqueroso, un chillido de miles de ratones
Encerrados en las bocas de estas bestias, donde pueden
estacionarse cómodamente algunos automóviles.

Achicharra los nervios escuchar ese sonido.
Hace veinte años no existía.
Pero los códigos sólo se conservan desde entonces.
Se dice que son tan pocas, que han desarrollado
Ese sonido especial para llamar al imposible otro
De su especie. Es el deseo, que busca su eficiencia.

Que a veces, pasan su vida entera recorriendo
Los siete o más mares que hay buscando, buscando.
Finalmente mueren emitiendo ese sonido,
Cada vez más débilmente, hasta que cesa del todo
Y unas decenas de toneladas de carne se depositan
En el légamo del fondo del sueño.

Una remesa nueva y silenciosa, al cabo de un tiempo
-fácilmente calculable- trocada en alguna capa más
de grano fino que engrosa la cubierta.

También están el tipo la tipa que descubren en la carroña
Que les ha tocado en suerte muy buenas cualidades:
La nobleza es una cuestión de la imaginación. Hace la vida
Más llevadera desde el desayuno hasta la cena.

Luego, lamentablemente, se sueña toda la noche con lombrices,
Grandes lombrices anilladas que te comen las articulaciones lentamente.
Tienen todo el tiempo de este mundo.

Pero ella/él son lo mejor que nos podía haber pasado.
Mirá si no todavía fresca esa gotita de sangre,
Esa gotita, que es todo lo que queda aquí, a la vuelta,
Del desgraciado/la desgraciada que se había animado
A vivir sólo consigo. Entiéndase: a solas con todo Eso.

Claveteando la puerta infatigablemente, arrimando muebles,
Poniéndole toda suerte de obstáculos, hasta comprender
Que es el monstruo mismo quien nos alcanza los clavos.

Desgraciadamente son la gente
Más romántica de este mundo: Sufren todavía más,
Dulces transformaciones del hombre y la mujer,
Obligadas a salvarse de la locura por el trasvestido salvavidas,
Adán con portaligas, eva con bigotes, representando
Incansablemente, dulcemente, áridamente,
A los últimos héroes de la sexualidad.

No son ciertamente ninguna alternativa.
Ya tampoco tienen ninguna novedad.
Hay una rutina, siempre
en lo humano hay una rutina.

¿Y qué hay de los vampiros, el don juan tirapedos,
la chica del adiós sin caspa sobre las tetas mayúsculas,
torneada a la lentejuela sobre la barra? Nadie
en su sano juicio tomaría eso en serio.
Pero bien pensando, ya no queda nadie
En su sano juicio en este fin de siglo.
Hasta esas reminiscencias son posibles.

Claro que habría antes que proyectar una película o dos,
Poner música, no sé, crear un clima que se hiciera
A sí mismo sostenible. Pocas cosas dependen
Tanto del ambiente. Habría que andar siempre
Con toda esa escenografía al hombro,
Y eso es trabajo duro, pesado alquilar tantos camiones.
Definitivamente otra cosa que no sirve.
Existe también la cuestión del presupuesto.

La hora exacta, los extras preparados, las luces, los diálogos casi,
Casi naturales, esa mesa blanca, el florerito, la curva del gabán exacta,
Exacta. Aquí el amor es cuestión de exactitud. Hay matemáticas.

Impensable el tema de los hijos que desayunan y vuelven luego
De la escuela, el pijama a rayas, esas madres contentas, los primos,
Las tías, los abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, toda la colección
De cretinos en “un largo viaje hacia el final de la noche”, oh Céline,
Confundidos en un inaudible aplauso que es el de toda la especie.

Lo de la simulación es otro tema, todo sería más fácil si fuera posible,
De alguna real, definitiva manera, someter al otro.
Si nos creyera, si no se retorciera de risa cuando lo dejamos solo,
Creyendo que creímos que creía. Porque detrás del ojo brilla
Siempre esa luz fatídica, ese jugar a los dados solamente
Porque todas sus facetas están en blanco.

El amor, esa Cosa, esa porquería que insiste.

© Luis Benítez